Soberanía y Software Libre: ¿afecta la informática a la independencia de los Estados?

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Por Victor Purcallas Marchesi

Soberanía y Software Libre: ¿afecta la informática a la independencia de los Estados?

Hoy en día la mayoría de nosotros necesitamos de la tecnología de un modo u otro. La informática se ha metido en nuestras casas y trabajos a través del ordenador y en nuestros bolsillos a través del teléfono móvil. Se ha generado en muy poco tiempo y con carácter global una sociedad tecnológicamente dependiente en lo personal y en lo profesional.

Dentro de la informática existen dos corrientes contrapuestas, una lucha sobre los principios y la moral de la que nos creemos ajenos, pero que nos afecta cada día más a medida que nos adentramos en esta sociedad tecnológica.

Esta disputa nos afecta como individuos, porque en ella se discute nuestra privacidad, independencia y libertad, pero desde un punto de vista más amplio también afecta a nuestros representantes públicos, a los mecanismos de gestión del poder político y por lo tanto, a los Estados.

En este artículo trataremos de explicar la disputa entre los partidarios del Software Libre frente a los intereses de las grandes empresas de Software y cómo esto afecta a la política internacional.

Software y Transparencia

Una pequeña aclaración. Se conoce comosoftware al equipamiento o soporte lógico de un sistema informático. De un modo profano, el software es el Sistema Operativo (Windows, Android, Ubuntu) y los programas que utilizas sobre este.

El software privativo es el más común, el que todos utilizamos o hemos utilizado. Es un software patentado por el cual la compañía vende el derecho de utilización pero no el derecho a ver el código fuente, que se mantiene oculto. Los usuarios lo utilizamos sin hacer muchas preguntas y confiando en que el programa solo hace lo que vemos y le pedimos.

El Software Libre, aunque no es tan común, está creciendo mucho en los últimos años a través de una gran fuerza colaborativa agrupada en comunidades de usuarios que participan activamente para su desarrollo. Este software permite, además de utilizarlo, acceder al código, entenderlo y saber qué es lo que esta haciendo tu equipo.

Si eres un usuario convencional pensarás : “Yo no quiero leer ningún código raro, no me sirve de nada.”

Últimamente en política se habla mucho de la transparencia, se plantea visibilizar la estructura ejecutiva con la finalidad de minimizar la corrupción. Por tanto, existe consenso en cuanto a la relación (inversamente proporcional) entre el acceso libre a la información por parte de la ciudadanía y la corrupción. Aun teniendo capacidad de acceso a la información no todo el mundo querrá leerla de primera mano. Por ejemplo, no todo el mundo querrá leer toda la lista de donaciones de empresas a un determinado partido político, la mayoría de nosotros delegaríamos esa tarea a medios de comunicación, jueces u otros organismos independientes.

Lo mismo ocurre con el software libre. El hecho de que sea transparente no obliga a leer código, podemos confiar en una enorme comunidad de programadores que hará saltar las alarmas cuando aparezca alguna línea sospechosa.

El software privativo y el caballo de Troya

Como explicaba el punto anterior, la falta de transparencia permite que las compañías de software tengan ciertas capacidades sobre nuestros dispositivos tecnológicos, si no legalmente ambiguas, al menos moralmente cuestionables. Entre estas capacidades juegan un papel importante las puertas traseras o “backdors”, literalmente puertas de código por las que se puede acceder a determinados datos o incluso tener pleno acceso pleno al ordenador.

Un ejemplo sencillo de la de existencia de las backdors se produjo en el 2009, cuando Amazon borró remotamente las obras “1984” y “Rebelión en la Granja” de todos los dispositivos Kindle, sin el permiso de unos usuarios que compraron legalmente esto títulos.

Las principales compañías de software como Windows o Apple rechazan la existencia de estas puertas traseras, aunque el amparo que les permite la privacidad del código no permite probar tales afirmaciones. En la comisión que investigó el espionaje masivo de la NSA a ciudadanos europeos (Noviembre del 2013), la vicepresidenta de Microsoft, Dorothee Belz declaró:

“No hay puerta de atrás. Punto final. […] Si hubiera una puerta de atrás, entonces entiendo que no podría decirlo por que es parte del secretismo, de las normas que tengo que respetar para no hablar, pero le digo que no hay puerta de atrás”

Entre los que apuestan por la utilización de Software Libre por parte del Sector público se afirma que en él no caben puertas traseras impuestas, ya que serían detectadas y denunciadas por la comunidad. Se garantizaría por tanto una mayor independencia, privacidad y soberanía de los estados.

La educación y la dependencia

Gran parte de los lectores de United Explanations estáis acostumbrados a ideas como la teoría de la dependencia. Esta teoría surge en los años 50 como respuesta a la teoría del desarrollo, que proponía que todos los países siguen un camino recto hacia el desarrollo. La teoría de la dependencia habla de la dualidad centro-periferia y el perjudicial diseño de la economía mundial que tiende a perpetuar una estructura que impide el desarrollo de las naciones de la periferia.

En relación al software podemos observar el mismo patrón: la perpetuación interesada de una situación que menoscaba el pleno desarrollo y la soberanía de las Naciones. ¿Pero donde se inicia el circulo de dependencia informática?

La mayoría de los usuarios aprenden a utilizar software en la escuela, cabe preguntarse, ¿Qué software se utiliza en los centros educativos? Aunque existe un auge de escuelas que tratan de adaptarse al Software Libre, la mayor parte de los centros educativos del mundo no lo hacen. Se mantiene un sistema que de manera sistemática crea futuros consumidores dependientes del código oculto y misterioso.

¿Pero por que las escuelas van a pagar licencias de software cuando existe software libre gratis a su disposición? Existen bajadas de precios e incluso muchos casos en los que grandes compañías “regalan licencias” para la educación. Como diría Richard Stallman, fundador del movimiento por el software libre en el mundo : “La primera dosis es gratis”.

El software libre en la educación no solo permite utilizar prácticamente las mismas utilidades que el privativo, sino que es como un libro abierto para aquellos que quieran profundizar en el conocimiento del apasionante mundo de la programación. En este contexto, la informática dejaría de ser necesariamente ese misterio, donde pasan cosas cuando aprietas un botón, permitiendo que florezcan futuros fantásticos programadores.

Infografía de la utilización del software libre en los Estados

Existe una tendencia para incorporar el Software Libre a la Administración Pública. Los motivos y las intensidades en la cristalización de estos experimentos son muy diversos. Entre ellos destacan: el refuerzo de la soberanía, la mejora de la seguridad, mayores estándares de transparencia, refuerzo de la educación o incluso ahorro económico.

Existen numerosos estados ya han adoptado medidas favorables a su implantación desde el ejecutivo central o regional, destacando: Alemania, Australia, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, China, Cuba, Ecuador, España, Francia, Italia, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Rusia, Uruguay y Venezuela. Se trata de un transito lento de idas y venidas que en gran medida depende del interés y posición de la ciudadanía.

Estados y Software Libre || Fuente: Wikipedia

La implantación el Software Libre en el Sector Público depende que se logren superar las resistencias inherentes al sistema; Depende del esfuerzo por salvaguardar la privacidad, independencia y libertad de los Estados; Y depende también del debate que trata de aclarar el límite de lo publico y de lo privado, de los intereses particulares frente a los colectivos. Es por todo ello, aunque no entendamos el código, una lucha que nos afecta a todos.

Foto de portada: “Yo pienso distinto. Al menos pienso por mi mismo” por Ángel Alonso Fonseca.

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