Brasil planea su propio cable transoceánico para evitar a la NSA

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Brasil planea su propio cable transoceánico para evitar a la NSA

Las cadena de filtraciones puesta en marcha por Edward Snowden reveló que muchos gobiernos eran blanco directo de espionaje por parte de la NSA estadounidense. Brasil era uno de ellos y su presidenta, Dilma Roussef, se mostró tan molesta con el asunto que anunció un paquete de medidas para aislar su país de injerencias por parte de Estados Unidos. Una de las medidas más espectaculares de ese plan va tomando forma. Se trata de un nuevo cable submarino que unirá directamente Brasil con Europa.

Hasta ahora, las comunicaciones de Brasil hacia el viejo continente pasan por cables y servidores ubicados en Estados Unidos. El gobierno brasileño quiere acabar con eso, y para ello ha proyectado un cable de fibra transoceánico que comunicará la ciudad brasileña de Fortaleza directamente con Lisboa, en Portugal.

El proyecto está siendo supervisado por la operadora pública brasileña Telebras. La directriz que el ejecutivo del país ha dado a la compañía es que el cable se construya evitando escrupulosamente cualquier tipo de tecnología de origen Estadounidense. Telebras colabora habitualmente con Cisco, pero la idea es construir el cable con tecnologías asiáticas o europeas. Concretamente, se piensa en proveedores como Huawei, la francesa Alcatel-Lucent, o la compañía suiza TE Connectivity.

El cable ya comenzó a perfilarse en 2012, pero el escándalo de espionaje de 2013 aireado por Snowden ha hecho que las autoridades brasileñas aceleren su construcción. Se prevé que las obras comenzarán a principios de 2015, y que terminarán en unos 18 meses. Todo el proyecto cuenta con un presupuesto de 185 millones de dólares.

Si con ello logran o no evitar el espionaje estadounidense ya es otro asunto pero, de momento, el plan de Brasil de aislarse de Estados Unidos puede salirles caro a muchas compañías estadounidenses. Los analistas estiman que, si el plan de Brasil se materializa, las empresas estadounidenses podrían ver recortados sus ingresos en unos 35.000 millones de dólares. El escándalo destapado por Snowden comienza a pasar factura.[vía Bloomberg]

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