El TPP no es un tratado de libre comercio: tiene 6 capítulos sobre aranceles y 24 sobre “otros temas” – Manzana Mécanica

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El lunes 5 de octubre concluyeron las negociaciones para el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Trans-Pacific Partnership – TPP). El TPP es un tratado que involucra a 12 países del pacífico, en total 800 millones de personas: Estados Unidos, Brunéi, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, Vietnam. 

El acuerdo ha sido negociado a puerta cerrada durante más de 5 años. Pocas personas han tenido acceso al texto, al que solamente pueden acceder los negociadores más unos pocos cientos de representantes de grandes corporaciones, pero no el público en general.

Lo que se conoce públicamente del TPP se sabe solamente por filtraciones, la másreciente en agosto de este año, y hoy, esta. En Estados Unidos, el gobierno logró aprobar un mandato de “fast track” que significa que, por su parte, el tratado sólo puede ser aprobado o rechazado en su totalidad, pero no revisado. El texto se dará a conocer 90 días antes de la votación. En los otros países en negociación, comoChile, los gobiernos están apostando por alguna fórmula de este tipo para conseguir algo similar.

Es bastante probable que lo consigan. A pesar de que en los últimos años los partidos de “izquierda” y “derecha” en varios países tienen posturas más contrapuestas que antes, los intereses corporativos, favorecer al dinero y al poder, es algo en lo que rutinariamente están de acuerdo.

El TPP no es sobre rebajas de aranceles

Países miembros del TPP

Los tratados internacionales de libre comercio solían ser sobre rebajas de aranceles mutuas. Los tratados internacionales de libre comercio hoy ya no son sobre aranceles. Los aranceles en general son menores que antes, y en particular en el TPP, en varios casos los aranceles ya son cero o muy bajos. El TPP incluye los siguientes temas: Acceso a Mercados, Reglas de Origen, Obstáculos Técnicos al Comercio, Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, Defensa Comercial, Competencia, Compras Públicas, Servicios, Inversiones, Comercio Electrónico, Telecomunicaciones, Entrada Temporal, Servicios Financieros, Asuntos Legales, Propiedad Intelectual, Medio Ambiente, Laboral y Cooperación, Coherencia Regulatoria, Competitividad, Desarrollo, Pequeñas y Medianas Empresas. De los 30 capítulos que contiene en total el acuerdo, unos 6 son sobre materias arancelarias de distinto tipo. Los restantes 24 capítulos son sobre … otros temas.

Esto es, de alguna manera, esperable: cuando se hace un tratado de libre comercio también se cuida de que la producción sea realizada en condiciones similares en todos los países que son miembros. Si un país, por ejemplo, tiene a sus trabajadores en condiciones de semi-esclavitud, o utiliza mecanismos de producción tóxicos para el medio ambiente, puede producir a menor costo y destruir la industria de los otros países. Por ello, los tratados incorporan una serie de estándares mínimos que intentan “nivelar hacia arriba” la situación en los distintos países.

No es el caso del TPP. El objetivo es precisamente lo contrario. Por ejemplo, el capítulo sobre medio ambiente es extremadamente débil en todos los aspectos que toca: océanos, peces, vida salvaje, y protección de los bosques. La idea es evitar que la regulación de un país “obstaculice” a un inversor extranjero, por ejemplo imponiendo un proceso productivo más limpio, o nuevas reglas que beneficien a los consumidores pero que signifiquen mayores gastos para las industrias.

El TPP crea un sistema judicial paralelo

El TPP incluye un acuerdo para resolver disputas entre inversores y estados, el ISDS (Investor-State Dispute Settlement system). Por ejemplo, supongamos que una empresa distribuidora de pesticidas basada en un país miembro A, considera que los nuevos estándares de salud en un país miembro B les obliga a vender allí pesticidas menos tóxicos, lo que significa mayores gastos para la empresa. En este caso, la empresa puede demandar al estado B frente a un tribunal creado para este propósito. La empresa nombra uno de los jueces del tribunal. El estado nombra a otro de los jueces del tribunal. Entre ambos jueces, nombran a un tercero. Entre los tres deciden a favor de la corporación o a favor del estado, y luego el tribunal se disuelve.

¿Qué hay de malo? Los árbitros serán individuos privados, que no forman parte del poder judicial de ningún estado, sino que son expertos en inversión internacional. Se les pagará por arbitrar, pero una vez concluido el arbitraje, son libres de prestar cualquier tipo de servicio a las partes que estuvieron en conflicto. En otras palabras, pueden hacer las consultorías que quieran antes y después del arbitraje: lo que hace extremadamente dudosa su imparcialidad.

Este pseudo-sistema judicial existe en otros tratados, así que sabemos cómo funciona en la práctica. ExxonMobil y Chevron han presentado más de 600 demandas contra más de 100 estados.

El TPP es peor para Internet que ACTA y SOPA

La libertad de expresión y el acceso a la cultura se ven tan limitados en el TPP como lo eran en SOPA o ACTA, que fueron derrotados gracias a un gran esfuerzo ciudadano.

Entre otras cosas, el TPP incluye una extensión retroactiva de 20 años en el copyright, que significará en varios de los países miembros que 20 años de cultura pasen del dominio público a manos de privados, sin que estos privados tengan que pagar absolutamente nada (cero) por esta transferencia. Además, incluye penas desproporcionadas para cualquier tipo de infracción de propiedad intelectual, penas que no están basadas en las pérdidas reales que puedan haber ocasionado al titular de los derechos sobre una obra.

El TPP incluye una serie de medidas que buscan aumentar el estándar de protección para los secretos de negocio o industriales. Bajo estas nuevas normas, se pone en peligro a periodistas de investigación o a cualquiera que quiera revelar, por ejemplo, malas prácticas dentro de una gran corporación.

El TPP traerá medicamentos más caros

El TPP aumenta el período durante el cual los datos de las pruebas clínicas que se realizan para aprobar un medicamento pueden ser secretos. La propuesta de EEUU era 12 años, finalmente quedó en 5 años. Durante este tiempo, no se puede realizar investigación usando esos datos, retrasando el desarrollo de nuevas medicinas. También se han “flexibilizado” las normas de patentabilidad, lo que significará más “evergreening” de patentes: la práctica de patentar una pequeña variación de algo ya patentado.

Los medicamentos genéricos son los más afectados por esta parte del TPP. La idea principal es retrasar la entrada de genéricos al mercado, manteniendo el monopolio sobre el medicamento “original” por el mayor tiempo posible y en las condiciones más estrictas que se pueda.

¿En qué punto diremos “¡Basta!”?

El TPP es el punto más bajo de una crisis global en la democracia representativa. Hace años que nuestros gobiernos dejaron de representar nuestros intereses, pero nunca como ahora habían sido tan francos en hacérnoslo notar. En Europa, una serie de partidos “alternativos” están lentamente llegando al poder, ocupando el vacío que están dejando los partidos “tradicionales”. Este proceso es muy difícil de revertir una vez que ha pasado de un cierto punto. Si acordar en secreto un tratado que perjudica a 800 millones de ciudadanos para lograr más beneficios para unos pocos no trae ningún cambio político, es difícil imaginarse qué lo hará.

El siguiente paso para el TPP es su revisión legal por cada uno de los países, junto a una votación de ratificación o rechazo total al texto por cada parlamento de los países negociantes. Es profundamente importante que la ciudadanía esté atenta a los siguientes eventos en torno a esta negociación, para poder informarse de la forma final del acuerdo, y las acciones que puedan realizarse con los distintos parlamentos para evitar una votación que pueda sentar desastrosos precedentes para la relación entre la sociedad civil, los estados y las corporaciones.

Mapa de protestas contra el TPP en trade4people.org »

Más información en TPP Abierto »

Fuentes: BBC, NYTimes, Joseph Stigliz, Common Dreams.

 

 

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