Entrega de volantes – Rick Falkvinge

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Extracto del libro Swarmwise de Rick Falkvinge

La mayoría de las personas que reparten volantes tienen poco o ningún entrenamiento en hacerlo. Se ve a menudo a gente encargada de repartir volantes por diversas causas, pero mira quien perdió, de pie por su cuenta en una esquina de la calle, acurrucados en las sombras, pasando un pedazo de papel a los transeúntes que no tienen interés en su existencia. Esto es una pérdida de dinero, de esfuerzo mental, y de tiempo. Durante seis años, hemos aprendido un par de técnicas simples que hacen que entregar folletos funcione en la práctica. Es su deber enseñar este principio, y enseñar a otros a enseñarlo. (Por supuesto, no es necesario seguir esta experiencia textual. Copia y remezcla según tus necesidades y deseos.) Esta técnica toma alrededor de cinco minutos para demostrarla antes de toda actividad de entrega de volantes, y debe ser demostrada antes de cada evento de entrega de volantes.

Vamos a empezar con el diseño de volante. Tiene que parecer profesional, pero no tiene que ser perfecto, ni lleno de información: la clave en la entrega de volantes es que la gente vea el símbolo y los colores del enjambre y un mensaje fácilmente absorbible, con un enlace donde se puede obtener más información.

En la misma línea, la gente repartiendo volantes debe ser usar ropa limpia y de aspecto agradable con el símbolo y los colores del enjambre. Camisas “tipo polo” (o poleras “con cuello”) son mejores que las camisetas aquí (poleras “sin cuello”/t-shirt). Por la misma razón, en climas fríos, repartir volantes en verano y primavera es mucho más preferible que hacerlo en invierno.

Idealmente, una entrega de volantes dura unos noventa minutos en la hora del almuerzo en la semana, o durante las horas de compras del mediodía el sábado o el domingo, y tenga cerca de diez personas participando.

La gente repartiendo volantes debe caminar lentamente en patrullas de dos, uno junto al otro, unos tres a cinco metros (diez a veinte pies) de distancia, en dirección de arriba o abajo en una parte designada de una calle o centro comercial. De tres a cinco metros es lo suficientemente cerca para parecer organizados para las personas que conocen, pero no lo suficientemente cerca para hacer que las personas en la calle que se sienten amenazados en una situación de dos contra uno. Nadie reparte volantes solo, nunca: esto se verá como un “fin del mundo, fin del mundo, fin del mundo, alguien por favor toma mi volante y leer sobre el fin del mundopor parte del tonto del pueblo y la gente querrá cruzar la calle para evitarlo.

El individuo que entrega volantes debe usar tres frases en un orden específico cuando él o ella afronte a la gente que camina lentamente por la calle o centro comercial: “Hola” para conseguir el contacto visual; “Aquí tiene, señor/señora” con una sonrisa mientras él o ella entregue un volante y lo mirará de frente para que la persona pueda echar un vistazo antes de decidir si tomar o no el volante; y luego “gracias” si lo toman o no. Esto es simple, eficaz y funciona en todas partes de Suecia.

(Las percepciones varían un poco. En la parte norte del país el ritmo es más lento, como Laponia, la gente puede pensar que eres un poco descortés por no quedarte al menos para el café después de haberlos encontrado/dirigido. En la capital Estocolmo de mayor ritmo, la gente puede pensar que eres un poco maleducado por hacerle frente a todos directamente. Pero la técnica funciona.)

Si no aceptan el volante, el individuo que entrega volantes los pone en la parte inferior de la pila y ofrece un volante nuevo a la siguiente persona. Nadie va a aceptar un folleto que él o ella vio siendo rechazado por la persona justo en frente de él o ella.

Idealmente, el individuo que entrega volantes llevará dos pilas de artículos para repartir: un folleto, que es lo principal del día, y una carpeta con más información sobre el enjambre para dar a las personas que solicitan más información. Algunos lo harán.

Una persona tiene que quedarse con el arsenal de volantes para que los equipos de repartidores puedan rellenar periódicamente sus pilas. Otra persona debe organizar el evento y será formalmente el responsable en caso de que haya problemas, a quien los repartidores pueda hacer frente a las quejas. Esta persona también designa la ubicación de las patrullas de dos personas en un patrón que haga que la mayoría de las personas que pasen ese día encuentren al menos dos patrullas: alguien que ve que los folletos que se repartieron por dos grupos diferentes de personas tendra un impresión positiva de una actividad bien organizada.

Es muy común que las personas que acepten volantes empiecen a hacer preguntas a los activistas que los reparten. En este caso, asegúrese de que los activistas se sienten cómodos respondiendo a las preguntas más comunes sobre el enjambre. Tener esa carpeta con más información sirve para respaldar el folleto, también.

En cuanto a la planificación del tiraje, una pauta general es que poco más de un millar de folletos por hora se entregan cuando se trabaja en un grupo como este.

Por último, algunas personas inevitablemente arrugarán el volante o lo romperan en pedazos para tirarlo con desprecio en la calle. Asegúrese de que todo el mundo en la actividad recoja la basura y lo tire en basureros adecuados, de lo contrario, la gente registrará los colores y símbolo(s) del enjambre como basura en la calle, y los asocia negativamente a partir de ahí.

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