Fact-checkers construyen redes para frenar la avalancha de noticias falsas

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La rápida difusión de noticias falsas diseñadas para influir en los votantes está poniendo a prueba las democracias del mundo desarrollado.

FranciaCataluña, Reino Unido, y, por supuesto, los Estados Unidos han experimentado esta situación en carne propia.

Muchos han propuesto –por ejemplo, en el Foro Económico Mundial– que dos de los vehículos más poderosos para difundir información, Facebook y Google, deberían responsabilizarse por la filtración de material falso o engañoso.

Pero no es fácil de hacer. La información falsa a menudo es irresistiblemente atractiva y se mueve demasiado rápido como para detenerla.

Calificadores de credibilidad

Por lo demás, es difícil definir a las noticias falsas de manera que puedan automatizarse mediante algoritmos. El periodista y consultor de medios Frederic Filloux ha desarrollado el News Quality Scoring Project, que intenta utilizar sistemas automatizados para evaluar la posible credibilidad de un contenido. El sistema no etiqueta las noticias como falsas; simplemente da una puntuación de credibilidad basada en una serie de indicadores, como la confiabilidad previa de un editor o un periodista.

Facebook, Google y Twitter están trabajando con el Trust Project en un sistema automatizado para mostrar “indicadores de confianza” junto con la información que comparten con los usuarios.

Pero el propio Filloux admite que las máquinas impulsadas por algoritmos tienen dificultades para identificar información irrelevante y evaluar la frescura, singularidad o profundidad de un contenido.

Cuesta un mundo

En otras palabras, es necesaria la participación de seres humanos con experiencia en la evaluación de contenidos. Y o bien Facebook y Google facilitan ese tipo de supervisión humana, o de lo contrario, grupos externos deberán hacerse cargo.

Campaña Wikitribune de impossible en Vimeo.

Uno de esos proyectos es una colaboración entre Wikipedia y la Global Editors Network, que ha lanzado WikiTribune, un sitio de noticias impulsado por 6.000 autores y editores que escribirán, editarán y verificarán artículos sobre eventos noticiosos.

La necesidad de participación humana en la evaluación de la credibilidad también puede explicar por qué los sitios web de fact-checking se han convertido en parte de la conversación sobre la verificación de noticias.

Cada vez más medios lanzan operaciones de verificación de datos. La Red Internacional de Fact-Checking del Instituto Poynter es eso: una red de 39 organizaciones en todo el mundo que han acordado un conjunto de principios de no partidismo, imparcialidad y transparencia al verificar noticias y declaraciones.

Incluso con todo este esfuerzo, ideólogos y extremistas seguirán inundando el mundo digital con historias que reflejan sus creencias, sin importar cuáles son los hechos. Como señaló Maya Kosoff en Vanity Fair, las noticias falsas han sido utilizadas por países e individuos que desean avanzar en sus agendas e irrumpir en otras. No existe una solución simple.

Quizás la buena noticia es que se ha fortalecido el valor de investigadores, científicos y periodistas con experiencia para evaluar la credibilidad. Existe una demanda de fuentes confiables, y el suministro de proveedores está aumentando. En definitiva, confiamos en las personas más que en las máquinas. La inteligencia artificial todavía es, por el momento, artificial.

James Breiner es exbecario ICFJ Knight. Fundó y dirigió el Centro de Periodismo Digital de la Universidad de Guadalajara. Visita sus sitios News Entrepreneurs y Periodismo Emprendedor en Iberoamérica. Este post fue publicado originalmente en News Entrepreneurs y es reproducido aquí con permiso.

Imagen con licencia Creative Commons en Flickr, vía throgers.

 

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