Hackeando la Política: El Partido de la Red va a elecciones en Argentina

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Sentimos que vivimos en una democracia estancada que nos consulta solamente cada 2 años mientras Internet cambió todo, la forma en que trabajamos, nos relacionamos, nos comunicamos y hasta nos enamoramos, y ahora le toca a la política. Ya podemos empezar a votar 1 vez por semana si lo deseáramos y bajar drásticamente las barreras a la participación política. Gran parte de lo que traemos con el Partido de la Red (PDR) lo pude exponer en la TEDxCordoba de este año:

En este post, quiero transmitir los 5 aprendizajes más importantes que sentí durante la campaña y la experiencia de emprender el Partido de la Red junto con un grupo asombroso de pares que se fueron sumando y acompañando en esta gesta.

1. Es cierto: la política realmente tiene fuerzas muy oscuras

Lo primero que te dicen cuando planteas meterte en política es: “cuidado, hay gente muy turbia”. Dicho y hecho. Armar un partido político en Argentina no es nada fácil. No tardaron en aparecer personas con intereses extraños. Cuando necesitábamos juntar las 4000 firmas que exige la justicia para conformarnos como partido, apareció un sujeto a ofrecernos 6000 firmas “ya cocinadas” a cambio de figurar como candidato.

Cuando le explicamos que ese no era el espíritu de lo que queríamos hacer ni nuestra forma de trabajar, volvió a insistir con dólares sacados del bolsillo. Si quienes emprendimos el Partido de la Red tomamos la ruta de armar un partido 100% independiente justamente es porque queremos hacer las cosas bien. Para nosotros el fin jamás justifica los medios. Y este sujeto al ver que no atendíamos sus ofertas, se dedicó luego a poner militantes rentados haciendo campaña sucia difamando. Con el tiempo entendí: era uno de los agentes smithde la vieja política con la triste misión de ensuciar.

El Partido de la Red propone cambiar un sistema político ultra-elitista donde 60 personas se atribuyen la representación de 3 millones de ciudadanos durante 4 años. Una forma de representación diseñada hace 200 años que nos excluye a prácticamente todos. Pretender ocupar uno de esos lugares para transparentar lo que ocurre dentro y llevar a miles de ciudadanos a ocupar esas bancas por intermedio de un software y descentralizar el poder, claramente incomoda a más de uno.

2. Otros partidos se limitaron a promesas, nosotros trajimos herramientas

En los debates donde participé, me sorprendió la diferencia entre el lenguaje que habla mi generación en contraste con los partidos políticos tradicionales. En uno de ellos, donde había partidos clásicos de izquierda y derecha, todos ellos prometían con palabras la importancia de trabajar para que haya “mayor transparencia, más participación y mejor dialogo con los ciudadanos”.

Yo no necesité prometer nada, sacaba mi teléfono y mostraba en el acto como usando nuestra herramienta (www.democraciaenred.org) ya era posible ver que leyes se debaten actualmente en la legislatura (información que ni siquiera se encuentra en el sitio web oficial), demostrar que ya era posible debatir con otros ciudadanos y por último decidir que hacer con cada ley en cuestión. Informarse, opinar y votar en el acto. Participar en política con el Partido de la Red es algo automático.

La información que revela nuestra aplicación viene directamente de la fuente, no hay medios que la distorsionen. Muy rápidamente uno percibe los negociados en marcha y además, gracias a esta herramienta también podemos afirmar que ya somos el partido político que más ciudadanos consultó sobre cada uno de los proyectos de ley en tratamiento.

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La política tradicional todavía entiende y piensa al mundo en tinta y papel, cuando cada vez más estamos siendo parte de una sociedad del conocimiento que funciona digitalmente. Claro, varios señalan la brecha digital: y es cierto, queda mucho aún por hacer. En Buenos Aires no obstante, el 70% de los hogares accede a internet y 93% de los jóvenes sub-30 usa redes sociales. La red llega cada vez a más lugares. Y el PDR va a trabajar para anular (mejor que achicar) la brecha digital. La mejor forma de acelerar ese cambio es con voluntad política.

3. Fuimos el primer partido político financiado colectivamente por internet

Es insólito, pero incluso fuimos el único partido que salió a pedir públicamente donaciones a los votantes. Algo elemental que debería ser común en todos los partidos que conviven en un sistema democrático. Hasta el Partido de la Red, esto no ocurre en Argentina siendo una triste señal de que todos los partidos parecieran financiarse con fondos del Estado. Hicimos una campaña en ideame.com para poder juntar el dinero suficiente que nos permita imprimir las casi 700.000 boletas que la justicia exige presentar para que los votantes puedan elegirnos. (¿Si el estado nos dió algo de plata? si, el equivalente a 300 dólares, gracias).

La campaña en ideame nos sorprendió a todos. En tan solo 10 días logramos juntar lo que necesitabamos. Una de las primeras muestras del gran apoyo que fue sumando el PDR a medida que avanzaba la campaña. Gracias a eso, pudimos imprimir nuestra boleta que ojalá aparezca en muchas urnas este Domingo. Y lo mejor de esa boleta, es que es la primera donde aparecen todos los candidatos. Esta claro que no anhelamos ser un partido personalista donde se voten personas, sino que queremos volver a poner a las ideas en el centro del debate.

4. Salimos a la calle y demostramos que somos mucho más que un “partido digital”

Nuestro Caballo de Troya encarna una metáfora muy poderosa: No queremos “que se vayan todos” tal como se decía en los años de la crisis del 2001 en Argentina… ¡Queremos entrar todos! Y como toda propuesta que se atreve a replantear las bases mismas de la democracia que tenemos, tuvimos que recurrir a los griegos. Con esta obra de arte itinerante recorrimos todos los barrios porteños. La sensación de recorrer la ciudad con esta colosal obra de 4 metros de altura avanzando a toda velocidad, era impresionante: todo el mundo sin excepción expresaba sorpresa en su rostro. Miles de sonrisas se despertaban cuando el caballo aparecía doblando una esquina.

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No solo eso, además intervenimos todos los subterraneos con nuestros “vendedores ambulantes” de democracia, contando en cada vagón a los ciudadanos como era posible empezar a participar en política. La recepción de nuestra propuesta fue fenomenal, tan solo explicarles que desde ese mismo vagón podrían votar una ley que modificara el horario de cierre del subte ya demostraba el potencial de lo que venimos a traer.

Y por último, las piezas de video de nuestra campaña fueron hechas en red. Cuando decidimos que en lugar de contratar una agencia profesional (que iba a ser muy costosa) ibamos a hacer un “comunicatón” resolvimos tal vez una de las cuestiones más dificiles para un partido chico como el nuestro. Durante un fin de semana, juntamos a más de 70 pibes y pibas entre 16 y 25 años que armaron casi todas las piezas de video que fuimos lanzando durante la campaña. Nuestra campaña fue hecha directamente por nuestros votantes.

5. La política tiene un costado profundamente positivo

Por lo general no lo vemos en los medios, porque desde hace mucho que los medios ya no narran noticias sino que se limitan a ser trinchera de operaciones políticas. Por eso, al ser esta mi primer experiencia participando activamente en política, descubrí el costado maravilloso que tiene, y eso es algo que se ve en la sange, el sudor y las lágrimas de los 300 activistas profundamente comprometidos con una idea que puede cambiar la realidad, los más de 20.000 seguidores en redes sociales que nos alientan a cada paso y recibir infinidad de mensajes de apoyo esperanzados con que una nueva generación se atreva a proponer algo distinto. Lo que más nos piden con el PDR es: “para cuando en mi ?”. Y siempre digo: ojalá muy pronto, la red debe florecer en todo el mundo, pero para eso es importante empezar a contar con el voto y respaldo de Buenos Aires, nuestra ciudad fundadora.

No sabemos que va a pasar el domingo. Pero sí sabemos que trajimos una discusión a la política Argentina donde más de uno tuvo que desempolvar sus lecciones de Educación Cívica. Toda la sociedad empezó a debatirse seriamente que sistema tenemos y que sistema podemos tener. Debatir política históircamente siempre se trató sobre debatir sistemas. Y nosotros reactivamos ese debate acorde a la realidad del siglo XXI. Para nosotros está claro que hay una falla estructural que tiene que ver con un sistema cuya fecha de vencimiento expiró hace rato. De esos debates, descubrimos que nos critican y nos halagan por exactamente lo mismo: porque somos diferentes a todo lo que se vio en política. Señal que innovamos.

¡Que despierte la Red!

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