J.G Valdés: “Me gustaría que los bolivianos y los peruanos tuvieran una imagen positiva de Chile”

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¿De qué se trata la imagen país y para qué sirve?

Los países generan imágenes muy precarias y pasajeras. Sin embargo, van moldeando la percepción que tiene la gente acerca de las comunidades que conforman la sociedad internacional.

El sociólogo Simon Anholt, sostiene que los países no pueden cambiar la imagen que han generado, ni tampoco pueden aumentar de una manera radical la percepción, o el interés que la gente tiene en esa imagen. Por ejemplo, que Bulgaria contrate grandes campañas de publicidad para cambiar la imagen de su país puede hacerlo, pero es una perdida de dinero sustantiva total.

Donde se han logrado efectos importantes, sin embargo, es en el terreno del turismo. Porque el turismo es un conjunto de imágenes y de atracción de las imágenes.  Hay otras cosas que son mucho más consistentes como París, en donde no hay necesidad de inventar nada. El tema de la imagen país, es un tema que nos acompaña.

Ahora, la segunda parte de la pregunta es muy crítica. ¿Para qué nos sirve? Yo creo que ahí es donde comenzamos los chilenos en particular a entenderlo muy de a poco. Hay gente que entiende la imagen país simplemente como una mejor manera de vender más frutas. Cuestión que yo apoyo, y me parece una buena cosa, porque al fin y al cabo, la fruta de Chile tiene ya una cierta identidad. Así como el vino de Chile tiene una identidad muy clara. O las Torres del Paine, o la Cordillera de los Andes. Pero es evidente que hay otras cosas que no se usan como imagen país, y yo creo que es el momento de mirarlas.

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¿Y Chile tiene una identidad clara? Y si no la tiene,  ¿cómo se construye esa identidad?

Creo que el ejercicio de construir identidad es debe ser coherente pero muchas veces es contradictoria. Por ejemplo Marcel Claude: se fue a Europa y anunció de que iba a contar sobre cómo era Chile. Es evidente que el relato de Chile de Marcel Claude no tiene nada que ver con el que podría ser, por ejemplo, Nicolás Eyzaguirre si recorriera Europa. Las imágenes son distintas, van a haber percepciones diferentes.

Ahora, por lo tanto, van a haber contradicciones en las imágenes que la gente recibe. Sin embargo a mi me parece, que es importante recoger de aquel receptor de imágenes, aquellos elementos que pueden ser importantes para él, y tratar de marcar ese tipo de percepciones de tal manera de que ellos aprecien y valoren Chile.

Porque el propósito final es que la imagen del país sea cada vez más respetada, tenga cada vez más prestigio. Que tenga la sensación de que es un miembro de la comunidad internacional que no solamente tiene contribuciones que hacer de carácter teórico, intelectual, a valores que son universales, como la paz, o como la transversalidad y el pluralismo, o la aceptación de la diversidad. Sobre todo la creación cultural.

Si un país en materia de contribución a la paz, en contribución a la diversidad y en contribución a lo que es cultura, adquiere una importante presencia en la imaginación colectiva de las personas, obviamente que va a ser un país al cual se le van a hacer más fáciles las cosas. El turista va a ser mejor recibido, el inmigrante va a ser mejor recibido, la gente va a poder hacer negocios con una tranquilidad mayor, y su gobierno y sus autoridades van a ser mejor aceptadas.

Si al contrario, el país tiene la imagen de Corea del Norte, naturalmente que se va a hacer extraordinariamente difícil hacer un negocio, incluso transmitir cultura. Entonces, hay una cantidad de factores que son importantes ahí de precisar.

¿Chile ha logrado aunar estos conceptos y tener una identidad hacia el mundo?

Creo que Chile tiene una identidad hacia el mundo. Le guste o no le guste a los chilenos, es evidente que la identidad política de Chile estaba por encima de otras durante un largo tiempo. O sea, que el factor simplemente de que los nombres más conocidos en el mundo sean Allende y Pinochet, fuera de Pablo Neruda, constituye una manifestación de esa dimensión.

Hay países en que la política no existe. Hay otros en que la política es preponderante, y yo creo que en Chile fue así porque la imagen más fuerte de Chile en el mundo fue La Moneda en llamas. La Moneda en llamas ha sido una expresión gráfica de lo que es Chile, mayor que cualquier otra cosa que hayamos hecho en la historia.

Probablemente la elección de una mujer pudo tener algún grado de similitud. Pero es evidente que La Moneda fue más que otras cosas. Los chilenos creen de que se nos ve por el campeonato mundial de 1962 y una serie de cosas por el estilo, y eso no tiene ninguna relevancia.

En segundo lugar, yo creo que Chile es un país que tiene su forma y en su geografía una dimensión de imagen muy fuerte. Un país muy lejano, un país muy flaco, un país que tiene características muy especiales, y eso hace también que tenga imágenes. Esas son segundas imágenes. Yo naturalmente que no estoy hablando de las elites, estoy hablando de masas. Ahora, la pregunta es, ¿en qué nos interesa que hayan imágenes?

A mi me gustaría que los bolivianos y los peruanos tuvieran una imagen positiva de Chile. Y en eso no hemos hecho nada. Nosotros les quitamos las becas a los bolivianos, no los invitamos a venir como estudiantes, no les facilitamos las cosas. Lo mismo ha pasado históricamente con el Perú. Nuestros libros de colegio siguen siendo libros que relatan una gran y maravillosa aventura en la cual derrotamos a todo el mundo, sin tener ninguna conciencia de lo que significó, desde el punto de vista traumático en la relación de dos comunidades que deberían tener un intercambio tan positivo como el que debería tener Chile y Perú. Sigo pensando de que nosotros deberíamos hacer un trabajo que nos orientara al vecindario, esencialmente. Y que diera a conocer Chile en América Latina.

La Fundación Imagen País

Usted fue el primer director ejecutivo de la Fundación Imagen País, ¿cuál es la evaluación que hace a cinco años de su creación?

La Fundación Imagen País, tenía como objetivo original, el transformarse en un núcleo pensante que fuera capaz de orientar el conjunto de actividades externas que sigue el Estado y que no eran políticas. Trabajamos con Pro Chile, DIRECON, SERNATUR, CORFO y la Dirac. Eran todas instituciones en las cuales se establecían relatos de Chile transmitidos en el exterior. Y esos relatos, carecían de una identidad.

Nosotros buscamos durante un tiempo aquellos elementos esenciales que podían configurar esa identidad y que podían darle un contenido único al conjunto de operaciones. También realizamos ciertas acciones orientadas a algunos lugares y a algunos sectores. Nótese de que no he usado hasta ahora ni la palabra oferta, ni la palabra demanda, ni la palabra mercado. O sea, lo hicimos con absoluta conciencia. Nosotros podemos transmitir mensajes a actores claves en determinados países y que podían entonces tener influencia sobre decisiones que se tomaban respecto de Chile.

Nosotros entendemos de que este mensaje también era útil para los exportadores, pero nos encontramos con una mala receptividad del resto del Estado. Digámoslo francamente, el resto del Estado consideró que ya lo sabían hacer. No había ninguna necesidad de estar inventando cosas. Incluso me encontré con altos directivos de CODELCO que me miraron con mucha simpatía y dijeron, “Mire, a CODELCO lo que le interesa es vender cobre, no vender Chile. Por lo tanto nosotros no tenemos ningún interés en este proyecto”.

Lo que ocurre en Dinamarca, Noruega o Suecia es muy distinto, por que efectivamente hay una institución que le dice al Estado, durante los próximos tres años, el mensaje que queremos transmitir. Si nosotros lográramos convencer a América Latina que tenemos que hacer un aporte en materia de desigualdad, y nuestro mensaje fuera la lucha contra la desigualdad como una cara, como una característica permanente de Chile, sin duda que Chile aumentaría su prestigio y tendría una percepción de mucho interés para el resto. Porque es algo que la gente quiere mirar.

La fundación no logró hacer eso porque nos encontramos con la resistencia de instituciones del Estado que querían continuar haciendo las cosas como “business as usual”, y no les gustaba este grupo que intervenía.

Nosotros en Perú y Bolivia tenemos que hacer un trabajo de buena voluntad y de creación de confianza, que es un trabajo que se hace sobre la base de intercambio entre personas. Y eso no lo hemos sabido hacer, eso es imagen, es construcción de una imagen positiva del país.

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¿Qué opina de cómo está funcionando la fundación actualmente?

Yo creo que la fundación fue debilitada, porque como el conjunto del gobierno de Piñera pensó la política exterior esencialmente como una gran operación de carácter comercial, y yo tengo la sensación de que la fundación cayó en esa misma dimensión.

¿ Qué expectativas tiene para el gobierno de Michelle Bachelet sobre este tema?

Tengo expectativas, en el sentido de que conozco gente que está interesada en este tema y está trabajando en esto, y que le gustaría mucho tener la posibilidad de contribuir. Entiendo bien que el Estado no puede estar financiando una operación de esta naturaleza, y de que los privados no confían en ellos suficientemente como para estar dedicándoles grandes cantidades de dinero. Por lo tanto, nosotros tenemos que concentrarnos en cosas limitadas. Y tenemos que ser prudentes, tenemos que ser modestos. Pero eso no significa que no tengamos que ser agudos y que tengamos que ser audaces. Por ejemplo, el tema de la desigualdad. O los temas de las transformaciones que queremos hacer en la educación. Y transformarlos en temas de discusión en América Latina, en que Chile aparezca caracterizado con esas temáticas, es una cuestión muy importante.

Ahora, ¿cómo hacemos para que esta fundación entonces mantenga el interés para los sectores privados? Hay una tarea de transformación en turismo que pasa al lado de la Fundación de Imagen de Chile. Entonces, creo que ahí hay un dialogo que tener y una creación de confianza. Yo cometí el error de enfrentarme con algunas de las instituciones de Estado, tratando de dominar su voluntad, de resistir esta nueva institución. El actual director tengo la impresión que se sometió. Prefirió no pelear y decir, “muy bien, las cosas son como son y por lo tanto yo me quedo con mi espacio, y tengo mi pequeño grupo aquí, mi pequeño espacio”.

Yo tengo la impresión de que hay que buscar un diálogo nuevo, porque hoy día en Chile está claro lo que tenemos que hacer. Vamos a tener que hacer definiciones muy fuertes.

¿Qué pueden hacer los ciudadanos chilenos para ayudar y mejorar la imagen del país?

Esa es otra tarea muy importante, porque esa fundación nunca tuvo la posibilidad de incidir hacia adentro. Cuando un extranjero viene y ve la basura acumulada en torno al Mapocho, obviamente está llevándose una impresión de que está llegando a un país africano. Y con todo respeto por los países africanos. Cuando un extranjero llega a este país y se mete a un hotel donde dice que tiene cuatro estrellas y no merece ni una y media. O cuando llega a un hotel, como me acaba de contar un amigo holandés, en el sur de Chile, y le pasan una cuenta de 1.200 dólares por la pieza, que era una pieza que en cualquier parte no podría costar más de 150, son escándalos que te van destruyendo la simpatía por el país.

Y creo, que por lo tanto, la comprensión de los chilenos de que los extranjeros son riqueza cultural, de diversidad, pero también riqueza económica y comercial, es una cuestión que todavía no apreciamos.

Hay un intento de cómo capturar al individuo y casarlo. Y después, ojalá que se vaya luego. Esa idea, es una idea muy primitiva, y creo que todavía sigue en vigencia aquí.

Si uno busca la palabra Chile en el New York Times, los tópicos que aparecen son básicamente Bachelet electa presidenta, los mineros, temas de turismo, el golpe militar, las protestas en Chile, discusiones de igualdad de derecho como aborto y derechos homosexuales, por ejemplo. ¿Qué dice de un país estos resultados y que otros le gustaría a usted que aparecieran ahí?

Estos resultados dicen que es un país que está vivo socialmente, que tiene democracia y que tiene cierta originalidad porque elige una presidenta. Cosa que en EE.UU aun no han logrado. Que hay movilizaciones estudiantiles y que el país está en un sector de países medios, porque no muestra caos en las calles y bombas.

Ahora, ¿qué es lo que me gustaría más a mí?, a mí me gustaría que se dijera, en Chile se registró un descubrimiento científico que afecta de manera determinante el clima o el cáncer, o la manera como se puede mejorar el medio ambiente en el mundo.

Es decir, el descubrimiento de ciencia constituye un factor determinante porque se ha apreciado en el mundo entero. Nada se ha apreciado igual más que eso. La cura de una enfermedad o la cura de problemas que todo el mundo siente propios, como por ejemplo el tema del medio ambiente.

Los telescopios y la astronomía en Chile constituye un factor de enorme importancia en lo que es la generación de la imagen de país, y creo de que además una cosa que es única.

Y la gente busca cosas únicas, entonces, creo que eso es un factor importante. Un país que no respeta su cultura, no se respeta a si mismo. Y eso es verdad. Los países que interesan son los que tienen cultura.

¿Cómo Hidroaysén, los problemas indígenas, o los salmones con virus afectan la imagen del país?

Depende mucho de quién es el que recibe la imagen. Si tu mañana descubres de que quemaron 10 mil autos en los suburbios de Paris, no te va a cambiar la imagen de Paris. En este caso yo creo que hay ciertas cosas que han adquirido fuerza. El tema mapuche es percibido crecientemente en el mundo como un tema carente de respeto de la sociedad Chilena por si misma. Y por lo tanto, una sociedad poco abierta a una pluralidad. Creo que la situación de los mapuche es intolerable en Chile. Y creo que este es un país que no logra tener la dignidad suficiente para darse cuenta de que sus pueblos originarios requieren de un tratamiento privilegiado. Si tu me preguntas a mi sobre este tema especifico, de la imagen país, yo te digo, sí claro, claro que le hace mal a la imagen país una cosa de esa naturaleza. Yo tengo la impresión de que un país que no cuida su medio ambiente es un país que es muy mal visto. Tu puedes no cuidar el medio ambiente y ser China, por lo que puedes darte el gusto de no cuidar el medio ambiente y vas a seguir siendo China y nadie te va a decir que no.

Pero si tu te encuentras con un país pequeño que se auto destruye, como los países de algunas repúblicas de Asia Central, vas a ser un país penoso que a nadie le va a interesar mucho, porque se está autodestruyendo, porque se secaron sus mares, porque se pudrieron sus lagos.

Entonces, yo tengo la impresión de que Chile está muy lejos de tener esa imagen. Chile tiene una imagen de un país con una naturaleza privilegiada, maravillosa. Creo que el hecho de que la fruta chilena entre sin problemas sanitarios a distintas partes del mundo, constituye una demostración del cuidado de la naturaleza.

Pero al mismo tiempo hay ciertas cosas que como son muy polémicas, como por ejemplo Hidroaysén. No sé hasta que punto una cosa de ese tipo tiene una imagen especial. Lo que está haciendo el presidente Correa en el Amazonas, no ha cambiado la imagen de que Correa es un hombre progresista, que está ubicado en la izquierda de América Latina, y sin embargo, ha permitido inversiones en el Amazonas para buscar petróleo, gas, que no dejan de ser dudosas. Hay ciertas cosas que son malas, pero hay mucha gente que no percibe eso.

Por ejemplo, un comentario muy común de extranjeros en Santiago, es que Santiago es la capital con más autos caros que hay en América Latina, no existe ninguna otra capital en que uno pueda encontrarse en la calle con un Maserati. Eso genera una imagen en la gente. Y  muestra que este es un país que tiene una división del ingreso absolutamente intolerable.

¿Qué tanto influye estar inserto en un continente como Latinoamérica?

Creo que la imagen de América Latina se construye crecientemente a la imagen de la tierra prometida. Y esta tierra prometida está en torno a este monstruo que es Brasil, en que vendrá un diario y me dirá que creció al 1,8% y que la situación es crítica. Entonces, uno va a Brasil y nadie está crítico, pero bueno. Y naturalmente que Venezuela es un fenómeno aparte, porque Venezuela, Cuba, son países que tienen una identidad muy fuerte, con una historia muy particular, y la gente no va a juntar a Chile con Venezuela. Tengo la impresión que ahí estamos hablando de elite. Cuando estamos hablando de masa, la masa no distingue. Y la masa considera que esto es América Latina, y que América Latina tiene cosas fantásticas. Creo que es muy bueno que Chile esté en América Latina, es muy bueno que nosotros tengamos una imagen de diversidad en la región. La gente entiende perfectamente de que los países son diversos, tienen diversas historias y tienen una diversa evolución.

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¿ Y el TPP?

¿Qué opina sobre el TPP?

El TPP  (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Cooperación Económica) surge de una cantidad de iniciativas tomadas en el Pacífico para generar un comercio mucho más abierto. Y en ese marco, Chile se esfuerza enormemente en conseguir ese comercio más abierto, y de pronto, EE.UU, que forma parte del Pacífico, se suma a esta iniciativa pero le cambia radicalmente su orientación al transformarla en una iniciativa que establece exigencias comerciales de punta en áreas especificas de interés de los EE.UU.

Lo que nosotros tratamos de abrir, era el comercio con Singapur, con Nueva Zelanda, que tiene ocho, nueve millones de habitantes. Países pequeños de la región. Y obviamente, la idea era ir abriendo comercio hacia los demás. Lo que hicieron los americanos fue llegar y plantarle encima un mar de reglas que son de interés de los EE.UU y que obligaron a los otros a decir, “a ver, la cancha no es la misma que estábamos trabajando”.

¿Por qué uno tiene problemas con reglas que metió EE.UU? Es evidente de que nosotros necesitamos una información mayor de la que se está dando en este momento. Toda la información que hay, ha sido robada. Cuando yo veo un acuerdo en que toda información que existe es porque ha sido robada, me pregunto, “bueno, pero qué es lo que están escondiendo”.

El TPP forma parte, de un mega acuerdo para restablecer las normas del comercio global a la pinta de EE.UU, en un marco en que se da por cancelada básicamente la organización mundial de comercio. Nadie quiere quedar dentro de reglas que no le sirven y que lo oprimen. Entonces ahí hay una discusión muy complicada.

¿Cómo le gustaría a usted que vean a Chile en 20 años más en el mundo?

Me gustaría que nos vieran como una sociedad democrática, plural, diversa, abierta, no solamente en el terreno financiero, si no que en el terreno cultural, de la inmigración. Pero sobre todo, una sociedad abierta a sus vecinos. Por lo tanto, yo aspiraría a que Chile fuera visto como un país amigo de sus vecinos, asociado con Perú, Bolivia y Argentina para enfrentar los desafíos globales, que tiene una participación activa en el terreno internacional y que es un país que conserva su medio ambiente. Si no conservamos la naturaleza, no vamos a llegar a ninguna parte.

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