La parte del león: cómo los súper ricos se apropian de los ingresos de Chile

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Por : Ramón E. López, Eugenio Figueroa B. y Pablo Gutiérrez C

Los economistas suelen preocuparse de la eficiencia y de aumentar el tamaño de la torta, rechazando por “poco técnica” las discusiones de cómo se reparte la riqueza. La reciente investigación de los académicos Ramón López, Eugenio Figueroa y Pablo Gutiérrez nada contracorriente y reivindica la obligación de la economía de estudiar la desigualdad en un país donde ésta es de nivel africano. Usando datos de Impuestos Internos, muestran que la desigualdad en Chile es mayor de la que hemos aceptado, en tanto que la concentración de la riqueza es peor que la de la mayoría de los países de la OCDE. “De cada kilo de la torta que produce nuestra economía, el 0,01% de los más ricos, 300 familias aproximadamente, se apropia de 100 gramos”, explican.

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Según los datos del SII el ingreso promedio del 99% de los chilenos equivale a 1,76 veces el salario mínimo actual, lo que significa que el  99% de los chilenos tiene un promedio de ingresos de $339.680. Elevando el sueldo mínimo a $200 mil, ese promedio subiría a $340.000. Es decir, menos de $400

Desde hace un tiempo, la ciencia económica ha comenzado a saldar una vieja deuda, retomando el análisis de la desigualdad con la seriedad y relevancia que le otorgaban los economistas clásicos, reconociendo de paso que la desigualdad no es independiente de la eficiencia -preocupación central de la economía neoclásica- ya que ambas se influyen y condicionan mutuamente. Desechando añejas rémoras  ideológicas, ha reconocido perspicacias teóricas ‘incómodas’ y hechos empíricos indiscutibles como, por ejemplo, que una mayor tasa impositiva puede hacer posible una mayor recaudación tributaria y, en algunas circunstancias, también, un mayor producto; esto, debido a que los tributos pueden corregir distorsiones perversas en los precios e inducir a los individuos a tomar decisiones que mejoren el bienestar de todos.

Un trabajo reciente nuestro sobre la desigualdad en Chile, se inscribe en esta nueva tendencia en la ciencia económica, que busca relevar nuevamente los temas de desigualdad y devolverlos al sitial que les corresponde debido a sus enormes implicaciones económicas y sociales. Nuestro empeño científico está acompañado de la esperanza que los resultados sean de utilidad a quienes toman las decisiones de política y así determinan el mayor o menor bienestar de muchos.

No cabe duda que la eficiencia económica seguirá siendo un tema de la mayor relevancia para el análisis económico, toda vez que ‘el tamaño de la torta’ de una economía siempre será crucial para determinar el bienestar general. Sin embargo, la eficiencia no es, como algunos pretenden, el único tema clave; ni la preocupación por la desigualdad económica debe desecharse por ser parte de lo ‘normativo’ o de ‘juicios de valor’, como si mantenerse indiferente frente a los abismantes niveles de desigualdad existentes no fuera una decisión cargada de implicaciones normativas y de varios juicios de valor del tamaño de una catedral.

Desechando añejas rémoras ideológicas, la ciencia económica ha reconocido que una mayor tasa impositiva puede hacer posible una mayor recaudación tributaria y, en algunas circunstancias, también un mayor producto, debido a que los tributos pueden corregir distorsiones perversas en los precios e inducir a los individuos a tomar decisiones que mejoren el bienestar de todos

En nuestro trabajo sobre la apropiación de la torta por parte de los ‘súper ricos’ del país, calculamos la participación en el ingreso total (‘la torta’) de tres diferentes fractiles del ingreso: el 1%, el 0,1% y el 0,01% de los más altos ingresos. Para realizar nuestras estimaciones ocupamos procedimientos que ya son estándar en este tipo de estudios, y empleamos una distribución estadística también estándar para ajustar los tramos de los individuos de más altos ingresos. Además, debido a la enorme relevancia que tienen en Chile las utilidades de las empresas que no son distribuidas así como las ganancias de capital, y que en el país se concentran mayoritariamente en los fractiles de los más ricos, se incluyó las  utilidades retenidas y, finalmente, se tradujo las utilidades retenidas en ganancias de capital. A pesar de corregir así los ingresos declarados, aún persiste una subestimación de la participación de los fractiles más ricos en el ingreso total del país, ya que  en nuestras correcciones no se considera toda la evasión ni toda la elusión tributaria existentes. Tampoco se contabiliza las ganancias de capital efectivas, pues no solo hay ganancias de capital derivadas de retener utilidades, sino que además ellas pueden existir porque existen nuevos proyectos en una empresa o por mera especulación.

Nuestros  resultados, obtenidos a partir de datos del Servicio de Impuestos Internos (SII) para el período 2005-2010, señalan que la participación en el ingreso de los individuos pertenecientes al 1% más acaudalado es de 30,5% del ingreso total declarable. Es decir, de cada kilo de la torta que produce nuestra economía, 300 gramos son apropiados por el 1% de la población, mientras que el 99% restante de la población accede sólo a 700 gramos. Si el cálculo se hace para la participación del 0,01%  de los más ricos, que son algo más de 1.200 individuos, y si suponemos que una familia tiene 4 individuos mayores de 18 años, entonces se concluye que aproximadamente 300 familias se apropian de 100 gramos de la torta.

Lo señalado es válido para el ingreso. Sin embargo, es posible, a partir de los resultados anteriores, obtener alguna perspicacia respecto de la distribución de la riqueza en los fractiles más ricos. Debido a que el ahorro es mayor en los individuos de más altos ingresos que en los individuos de menores ingresos, es esperable que la proporción de la riqueza  total del país que poseen los fractiles más ricos sea aún mayor que las proporciones aquí estimadas para sus participaciones en el ingreso nacional.  Esto, además, es consistente con los resultados encontrados en la literatura.

Cuando se compara nuestros resultados sobre la concentración del ingreso en los fractiles más acaudalados con los resultados para los 17 países para los cuales existen estudios que han utilizado una metodología similar, Chile aparece como el más desigual para los tres fractiles considerados: 1%, 0,1% y 0,01% más ricos.

La eficiencia no es, como algunos pretenden, el único tema clave; ni la preocupación por la desigualdad económica debe desecharse por ser parte de ‘juicios de valor’, como si mantenerse indiferente frente a los abismantes niveles de desigualdad existentes no fuera una decisión cargada de implicaciones normativas y de varios juicios de valor del tamaño de una catedral

Al utilizar otro indicador de desigualdad, como el conocido coeficiente de GINI, que puede tomar valores entre 0 y 1, y cuyos valores más cercanos a 1 indican distribuciones más inequitativas, es posible concluir que los análisis de distribución y desigualdad que utilizan la encuesta CASEN subestiman la desigualdad efectiva del ingreso en Chile, debido a que la encuesta CASEN sub-representa los ingresos de los súper ricos. Dichos estudios calculan en sólo 15%  la participación en el ingreso total del país del 1% más rico; es decir, la mitad de la participación estimada por nosotros (30,5%) a partir de los datos del SII. Asimismo, el coeficiente Gini de 0,55 que estiman los estudios que emplean la encueta CASEN, resulta ser efectivamente de 0,63 de acuerdo con nuestro estudio; es decir, el coeficiente de GINI estimado por nosotros evidencia una distribución del ingreso mucho menos equitativa, comparable con la que exhibe Sudáfrica.

Otro de nuestros resultados interesante a destacar es que el sistema tributario actual del país, en el que el impuesto a las ganancias de capital es cero, genera incentivos tanto para concentrar la distribución del ingreso como para eludir los impuestos, pues  por medio de la venta de acciones sólo se paga el impuesto de primera categoría y se evita pagar el diferencial correspondiente al global complementario que  se paga cuando se retiran las utilidades retenidas. Nosotros, al incorporar en nuestras estimaciones cálculos de las utilidades retenidas, demostramos que la participación en el ingreso del 1% más rico aumenta de 21,1% a 32,8%, mientras que la participación de las 300 familias más acaudaladas de Chile sube de 1,9% a 11,5%.

Esta forma de calcular la concentración de la riqueza puede iluminar muchas discusiones actuales, como por ejemplo, la que se da hoy en torno a aumentar el salario mínimo desde  $193 mil  a  $200 mil. ¿Qué significa esa alza en el contexto que estamos hablando?

Según los datos del SII el ingreso promedio del 99% de los chilenos equivale a 1,76 veces el salario mínimo actual, lo que significa que el  99% de los chilenos tiene un promedio de ingresos de $339.680. Elevando el sueldo mínimo a $200 mil, ese promedio subiría a $340.000. Es decir, menos de $400.

Por otra parte en la actualidad el ingreso promedio del 1% más rico equivale a 71 veces el sueldo mínimo actual, es decir $13.703.000. Subiendo el sueldo mínimo en los $7 mil propuestos por el gobierno, el promedio del 1% bajaría a 68,5 veces el sueldo mínimo actual.

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