En una sociedad capitalista que tiende hacia el monopolio de todos los bienes (desde los fármacos hasta los alimentos pasando por cualquier otro tipo de bien material) la información y el conocimiento colectivo es claramente un bien estratégico de la sociedad red. El choque entre los que defienden la propiedad intelectual y los que abogan por modificar las leyes está en el orden del día de la política europea.
Mientras en el Parlamento Europeo se sigue discutiendo el ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement), un tractado mercantil para proteger el copyright, el Partido Pirata, la tercera fuerza política en Suecia, ganó en las pasadas elecciones un escaño más en la Eurocámara, que una vez finalizado el proceso de ratificación (a muy tardar a finales de agosto) será ocupado por Amelia Andersdotter, una joven sueca de 22 años.
El Partido Pirata aboga por la eliminación de las patentes y entre las medidas concretas de su programa se encuentra la modificación de la actual ley del copyright europeo. Proponen que una vez muerto el autor la obra pase a ser de dominio público al cabo de cinco años (y no 70 como sucede actualmente). No están a favor de las sanciones por las transacciones de ficheros y apoyan una infraestructura de la información abierta para compartir la cultura. Otra de sus principales preocupaciones es la protección de los datos personales de los ciudadanos.
Aquí en España la ley de la economía sostenible sobre la propiedad intelectual, aprobada a principios de año, también ha encontrado claros opositores: el Partido Pirata español, la Asociación de Internautas , Red Sostenible y grupos de activistas que reclaman los derechos de los ciudadanos en la red.
¿Somos suficientemente conscientes de dónde guardamos nuestros datos y quién los gestiona? ¿Crees que se cambiará la ley de derechos de autor? ¿Pueden las reivindicaciones de los ciudadanos en la red forzar cambios políticos?























