Software libre en la administración pública: las ventajas que los municipios dejan de lado – La Otra Voz, Chile

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El uso de software libre en la administración pública continua siendo un tema pendiente. A pesar de las ventajas que comprende el uso de estos programas, buena parte de los municipios locales se inclinan por alternativas comerciales. Aquí tres grandes municipios de la Quinta Región no cuentan que software ocupan y analizamos sus pro y contras.

Por César Muñoz R.

Desde pequeños programas, hasta robustos sistemas operativos, nuestros ordenadores necesitan de instrucciones para funcionar. Estas órdenes son escritas por expertos de las ciencias de la computación para dar vida al sin número de tareas que realizamos a diario. Es posible que no lo notemos, pero tras el marco de nuestro navegador, se albergan miles de líneas de código, que fueron modificadas y testeadas para nuestra comodidad.

Para que un software sea libre, debe respetar cuatro libertades de los usuarios. La libertad de usar un programa con el propósito que se estime; respetar la posibilidad de acceder al código de fuente con el cual fue escrito; ser libre de distribuir copias del programa para ayudar a los usuarios y al mejoramiento del mismo; y la libertad de mejorarlo y publicar dichos avances a la comunidad. El software libre otorga la posibilidad de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar y modificar un programa; el privativo, en cambio, limita la posibilidad de entender su funcionamiento, por no poder acceder al código.

Existen diversos proyectos relacionados con el software libre. Tanto comunidades como empresas, han levantado iniciativas orientadas a las más variadas áreas: educación, estadísticas, ciencia, arte y todo lo que comprenda el uso de tecnologías. La administración pública no es la excepción. Desde organizaciones de base hasta entidades gubernamentales se han decidido por preferir las ventajas del software libre. Municipios como el de Maldonado, en Uruguay; de Rosario, en Argentina; la Junta de Andalucía, que creó el proyecto Guadalinex, e incluso parcialmente la Municipalidad de Santiago (servidores de mapas), son algunos ejemplos.

EL PANORAMA LOCAL

La Otra Voz, conversó con tres municipalidades para conocer el tipo de software que utilizan.

Claudio Morán, Director Subrogante de Departamento de Informática de la Municipalidad de Viña del Mar,explica que lo que se ocupa en el municipio está, en su mayoría, vinculado con Microsoft. En escritorio, Windows XP, 7 y 8. Y en los servidores, la utilización es de la misma marca: Windows Server 2003, 2008 y 2012. La decisión del Municipio estaría enmarcada dentro de un convenio que tiene Microsoft con las instituciones públicas, por razones de licenciamiento. Las aplicaciones que utilizan, que por convenio con empresas externas, también se montan sobre Windows.

Claudio comenta que en el sistema de correos electrónicos utilizan Zymbra, en su versión de código abierto. “Nos ha ido bien. Antes teníamos el sistema con Microsoft y siempre se nos caía”, comenta. De todas formas, dieque no han buscado alternativas para programas específicos, aunque se ha evaluado el uso en servidores. Respecto a la migración, señala que “hay un tema de capacitación que no se ha visto”.

Eduardo Cabello, programador de la Municipalidad de Quilpué, comenta que en servidores utilizan Windows Server 2008, y que en estaciones de trabajo la mayoría de los equipos son Windows XP. “Dentro de poco, se espera reemplazar todo el equipamiento por equipos que van a ser arrendados con Windows 7. Eso fue para evitar el tema del licenciamiento”, explica. Respecto a la posibilidad de utilizar software libre, no han evaluado la instancia. “No se ha implementado nada; no sé si a futuro se va a hacer algo”, agrega Eduardo.

Desde la Municipalidad de Valparaíso, Anthony Guerrero, del Departamento de Informática, cuenta que al igual que las anteriores instituciones, el sistema operativo utilizado en servidores es Windows 2003 y 2008. En escritorio, en tanto, se utiliza Windows Xp y Windows 7. Sin embargo, dice que se mantienen algunos servidores menores con software libre GNU/Linux para tareas específicas como FTP, Cloud, etc.

En los municipios de Valparaíso, Quilpué y Viña del Mar, poco se ocupa el software libre aunque presente mayores ventajas.

UN UNIVERSO DE POSIBILIDADES

Existen varios factores que empujan a las instituciones a utilizar software libre. Si bien muchas dicen confiar más en una empresa que en las comunidades, lo cierto es que son cada vez más los núcleos sociales que adhieren a sus posibilidades.

Enrique Herrera Pascalín es porteño, ingeniero en Informática y certificado por Red Hat y Suse como especialista en sistemas libres. De acuerdo a su visión, el ahorro para los municipios podría ser bastante, aunque no a corto plazo, pues es necesario un proceso inicial de capacitación y migración. “Los gastos suelen ser iniciales, pero con el tiempo tienden a bajar considerablemente. Hablamos de una migración, donde hay que reimplementar todo, pero luego baja, porque se van haciendo actualizaciones, soporte, etc. En el caso del software privativo es al revés”, comenta. Por otra parte, existe la posibilidad de tener un mejor rendimiento con hardware antiguo. “Siempre se pueden hacer los ajustes necesarios para máquinas con menos recursos. Te permite alargar la vida útil. Para la Administración Pública eso es importante, porque no puedes estar renovando equipos cada tres años”, señala Enrique.

Otra de las ventajas es que al tener un código que puede ser adaptado a las necesidades de cada institución, se otorga una independencia que no se encuentra en el software propietario. “No hay software genérico que opere de manera automática en todos los aspectos, tienes que hacerle los ajustes. El software libre te permite hacer eso aprovechando el código que ya está hecho”, explica el consultor. En este marco, la solidez parece ser otra virtud que pueden aprovechar los municipios. “El kernel, las aplicaciones, son estudiados por mucha gente detrás. No está el objetivo perverso de crear rápido un producto para venderlo y de ahí corregir los errores”, explica Enrique, agregando el ejemplo de la Municipalidad de Santiago, donde se utilizan servidores de mapas montados sobre GNU/Linux.

Javier Martínez Ortiz, Periodista y académico de la Universidad Católica de Concepción, es parte del equipo de comunicaciones de la Comunidad Mozilla de Chile, y ha visto la evolución de las interfaces de los sistemas libres, criticados por ser poco entendibles. “Ha pasado tiempo desde las interfaces toscas y la inestabilidad de algunas aplicaciones, encontrándose actualmente con un sinnúmero de aplicaciones libres que pueden suplir perfectamente las necesidades de oficinas y reparticiones públicas”, explica.

Martínez Ortiz es crítico sobre las precauciones que deben tomar los municipios antes de migrar a sistemas libres. “Si se intenta implementar de forma obligatoria, tomando en cuenta sólo la reducción del costo de la licencia, lo más probable es que la implementación fracase (…) Si se parte re-capacitando a los usuarios, entonces es posible migrar hacia una solución libre. En el ámbito municipal, el software libre presenta una ventaja comparativa frente a sus contrapartes comerciales”. 

EL LICENCIAMIENTO

El software libre puede ser licenciado de diferentes formas. La más común es con el denominado Copyleft, una alternativa al conocido Copyright. Según declara la Fundación GNU, pionera en difundir el espíritu cooperativo de la informática, se trata de “un método general para hacer un programa libre, exigiendo que todas las versiones modificadas y extendidas del mismo sean también libres”. El mismo término ha sido empleado en diferentes campos culturales, tal como la licencia Creative Commons, que permite a los usuarios “reservar algunos derechos”.

Las licencias adquieren relevancia, pues en la medida que existan restricciones de uso, el usuario se expone a sanciones por parte de la justicia. Recordemos el hecho ocurrido el año 2010 en Viña del Mar, donde la firma Microsoft denunció a cibercafés locales que utilizaban programas “pirateados”. En la ocasión, los derechos a pagar fueron avaluados en 119 millones de pesos, afectando a 21 cibercafés.

Muchas de las empresas que trabajan implementando sistemas de software libre, perciben rentabilidad por el soporte técnico que brindan a instituciones o usuarios. Si bien en inglés el término “Free” significa tanto gratis como libre, el software alternativo se centra en esta última definición. Y es posible venderlo, respetando sus principios. La Free Software Fundation señala sobre esto: “Cuando hablamos de «software libre» (o «free software» en inglés), estamos hablando de libertad, no de precio”. LOV

 

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