CartaRapaNui

De Wiki Partido Pirata Chile

EN DEFENSA DE NUESTROS PUEBLOS ORIGINARIOS, POBLADORES Y CIUDADANOS

Date: 2010/12/4 Subject: Re: Chile tiene una pena


Estimados:

Estuve pensando en que no es mala idea enviar una carta a los parlamentarios para incitar a que alguien más, aparte de los senadores Navarro y Letelier, tome cartas en el asunto.

La idea es que cada uno la envíe directamente desde su correo personal al senador y diputado de su distrito (o a otros, pero uno a la vez, porque de lo contrario, el servidor de correo del Congreso podría clasificar tu dirección como spam).

¡Pasen la bola para que seamos muchos los remitentes!

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La lista de parlamentarios con sus emails para enviarles la carta:

Senadores: http://www.senado.cl/appsenado/index.php?mo=senadores&ac=listadoImpresion

Diputados: http://www.camara.cl/camara/diputados_print.aspx

Los senadores y diputados que tendrían que preocuparse más por los problemas de Rapa Nui, San Pedro, Ercilla y Caimanes (y a quienes habría que enviarles la carta sí o sí, aunque no sean del distrito donde votas tú) son:

Senadores:

Carlos Cantero José Antonio Gómez Isabel Allende Baldo Prokurica Francisco Chahuán Ricardo Lagos Alberto Espina Jaime Quintana

Diputados:

Marcos Espinosa Aldo Cornejo Joaquín Godoy Gonzalo Arenas Felipe Ward


Esta es la carta (hay que modificar lo que está entre <<>> en cada caso):

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<<Estimado senador/diputado//Estimada senadora/diputada (nombre del parlamentario)>>:

Como <<ciudadano preocupado/ciudadana preocupada>> por la situación política, social y moral de mi país, me veo en la obligación de recurrir a sus buenos oficios para que interceda, en nombre de la democracia, la paz social y la justicia, frente al Gobierno para que se produzca un cambio en la política que se ha venido practicando en los últimos años hacia nuestros pueblos originarios, debido a sus movilizaciones en pos de reivindicaciones territoriales.

Somos muchos los ciudadanos conscientes, dentro y fuera del país, a quienes nos afecta el trato indigno que sufren nuestros compatriotas que están planteando demandas legítimas, si bien en algunos casos y fruto de su desesperación, han recurrido a medios cuestionables, como las tomas y las huelgas de hambre.

Exigimos al Estado que canalice esas demandas de una manera no violenta, respetando los derechos humanos y no como se ha venido haciendo últimamente, a través del aplastamiento brutal de las movilizaciones y la mal llamada "pacificación" de los grupos más radicalizados, todo ello para proteger a agentes económicos que utilizan sus influencias para poner el aparato represivo estatal a su servicio.

Le pido específicamente a usted, que junto a sus colegas parlamentarios, emplace al Gobierno a asumir una línea de acción distinta, que ponga en primer lugar el derecho a la vida y a la salud, que están consagrados en la Constitución y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en segundo lugar el diálogo y la conciliación, como única herramienta política válida y en tercer lugar, pero no menos importante, el respeto por los convenios internacionales que Chile ha suscrito y el Congreso Nacional ratificado y que garantizan los derechos ancestrales de nuestras etnias originarias, así como el derecho a vivir en paz y en un entorno libre de contaminación, entre otros.

Si bien el derecho a la propiedad, al orden público, a desarrollar una actividad lucrativa y otros que proclaman los agentes económicos (y en muchas ocasiones, el propio Estado) que han sido afectados por las movilizaciones son importantes, nada justifica que las actuaciones del Estado en defensa de esos principios y de esos actores cobren vidas humanas, como ha ocurrido entre los comuneros mapuche, o creen una escalada de violencia innecesaria, como está ocurriendo en Isla de Pascua.

Asimismo, casos como el del tranque de relaves El Mauro de la minera Los Pelambres, que amenaza la salud y la seguridad de la comuna de Caimanes, deberían ser prioritarios para el Gobierno, tanto como lo fue el rescate de los 33 mineros hace muy poco. Ni siquiera una huelga de hambre que se ha extendido por meses ha motivado al Gobierno a intervenir para dar una solución, cuando los propios Tribunales de Justicia y otras instancias del Estado han dado la razón a quienes se opusieron a su construcción y se oponen a su funcionamiento.

Hemos visto también con estupor que las políticas económicas, energéticas y ambientales mal aplicadas por organismos de Gobierno han posibilitado que ocurriera un desastre ambiental en un sitio tan valioso como lo son los géiseres del Tatio. Con ello también se ha pasado a llevar el patrimonio ancestral de una de nuestras etnias originarias, los atacameños, quienes suman este atropello a las nefastas consecuencias que les ha traído un mercado turístico depredador en la localidad de San Pedro de Atacama, donde se predica el respeto a la naturaleza, al patrimonio y a la cultura, mientras los hoteles de la zona, que aumentan su capacidad cada año, acaparan la poca agua disponible en desmedro de los habitantes originarios y su agricultura. Esta situación se tornará dentro de poco insostenible si allí no se aplica una política sustentable pronto, considerando que se trata de un emplazamiento que está en medio del desierto más seco del mundo.

Así, los problemas creados por las malas políticas suman y siguen. Nos duele constatar que en la mayoría de los casos, la aplicación majadera de estas políticas y de la violencia como mecanismo para resolver los conflictos generados de ello, obedecen a una férrea defensa del poder que detentan solo algunos agentes económicos, muchas veces extranjeros, en desmedro del bienestar de quienes deben sufrir las consecuencias de sus acciones.

Es de suma urgencia que el Gobierno recapacite, por el bien de todos, y que dé un giro en su política y asuma un rol más dialogante y menos represivo, dando la oportunidad a los grupos de interés para que manifiesten sus demandas de manera pacífica y razonada y estableciendo canales de diálogo eficaces que permitan acercar posturas entre quienes intentan llevar a cabo actividades de inversión, producción o explotación y quienes desean preservar su territorio, patrimonio, cultura y estilo de vida.

Este bicentenario debería marcar el comienzo de un nuevo tipo de convivencia entre los chilenos y, sobre todo, de un mayor respeto por lo que nos diferencia y, a la vez, nos enriquece. No podemos seguir siendo un país cuyo único interés sea sumar puntos en el PIB a cualquier costo, mucho menos si el costo son vidas humanas.

Confío en su buena acogida y espero que, en representación de su <<distrito (si es diputado o diputada) // circunscripción (si es senador o senadora)>>, abogue por un mejor entendimiento entre el Estado, los agentes económicos y los grupos de interés. Debemos ser capaces de convivir lo más armónicamente posible, pese a nuestras diferencias, y el Estado debe ser capaz de darnos cabida e igualdad de oportunidades a todos.

Aprovecho de desearle una muy feliz navidad y un próspero año nuevo para usted y su familia.

Atentamente, <<Nombre completo>> <<Rut>>

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