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De redes sociales, Big Data y Kpop

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El gobernante, sobre todo aquel que no logra adhesión voluntaria de los gobernados, debe conseguir cohesión y voluntad de aceptación vía técnicas y discursos que conocemos hace siglos. La represión, ejercida por policía y ejército, la oferta de suplir las necesidades básicas y el anhelo por la paz, entendido como protección de las fuerzas externas, reales o imaginarias, son algunas de ellas.

Cuando aquellos que tienen control sobre la información y los canales por donde se transmite lo tienen también sobre los mecanismos de represión institucionales, nos encontramos como ciudadanos en una situación de desventaja y precariedad preocupante.

Con el auge de las redes sociales y la consecuente diversificación de los canales, fuentes y medios de comunicación la posibilidad de informarse e informar de forma descentralizada, y por tanto de sortear las formas de censura, aumenta de forma exponencial. Es evidente que estas redes están hoy siendo cuidadosamente observadas, tanto por agencias de gobierno como por los expertos de la mercadotecnia.

Cuando hablamos de que los servicios viven en la nube muchos podrían pensar que se trata de plataformas gratuitas, creadas y mantenidas con el solo fin de proveer canales de comunicación. Pero la verdad es bastante más compleja. Detrás de ellos existe una intención comercial, un directorio, una tasación en la bolsa. ¿Qué venden estas plataformas si no cobran por su servicio a los clientes? La respuesta: a ti.

Tu identidad digital, vale decir, qué buscas, qué compras y con quién te juntas son datos que las empresas reúnen, analizan y venden. El producto eres tú. Estas plataformas han permitido eventos históricos relevantes recientes, o al menos los han facilitado. Un ejemplo claro es la organización de la movilización chilena. Las convocatorias realizadas por WhatsApp, Twitter, Telegram y foros anónimos son prueba de ello. Cuando las organizaciones tradicionales, por ejemplo la mesa de unidad social, los partidos y sobre todo el gobierno, finalmente llegan lo hacen tarde.

Hoy nos enfrentamos a un informe realizado aparentemente con el uso de herramientas del Big Data, metodología utilizada por el marketing y la ciencia que ahora se toma la esfera política. El peligro de este tipo de tecnologías es que es relativamente fácil extrapolar conclusiones y encontrar relaciones inexistentes, ya sea por el hecho de contar con demasiada información como por la instrucción explícita o el error de construir o seleccionar los sets de datos para avalar una conclusión ya elaborada.

El gobierno se dedicó durante los últimos dos meses a construir un enemigo externo, real, único y terrible. Al ser incapaz de demostrar, porque no existe tal monstruo, conjuró por la vía de los informes de inteligencia aparentemente utilizando Big Data, su propia bestia: extranjera, joven y altamente sofisticada: el kpop (y otros varios columnistas y opinólogos de Twitter).

Obviamente, y si bien puede que haya aún datos por conocer e informes por realizar, el gobierno no cuenta con aquello que anunció. Trató sin mayor éxito de construirlo. Le pidió a agencias que se dedican al análisis y trabajo con grandes sets de datos que justificara los dichos de la presidencia y sus voceros.

Aquí está el peligro de las redes sociales y el análisis del Big Data y porqué debe ser un tema que nos preocupe y que debemos regular. Es el análisis de nosotros mismo. Es como si un terapeuta te analizara y medicara sin contarte que lo está haciendo. Debemos proteger nuestros datos, nuestra privacidad y sobre todo seguir cuestionando y pidiendo transparencia y responsabilidad a nuestros representantes.