Hitler, Pinochet y la Ley de Godwin: por qué los dictadores aparecen en las discusiones de internet

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¿Sabías que mientras más se avanza en una discusión por internet, es más probable que mencionen a los nazis o algún dictador? Es una interesante ley social de internet, que por más raro que parezca, nos puede servir para la vida cotidiana.

*Esta nota fue publicada originalmente en 2016.

No sé si les ha pasado: están de lo mejor comentando en una página de internet (en Facebook por ejemplo), sobre algún tema relativamente inofensivo, digamos sobre dieta, cuando inevitablemente aparece un comentario del tipo: “Hitler era vegetariano, entonces comer vegetales es malo! ja! jaque mate, nazis vegetarianos!”. Y cuando uno les dice con tranquilidad “oye, no estamos hablando de eso, estamos hablando de dietas”, generalmente la respuesta es del tipo: “no, tú, tú lo eres, tú, tú :v” o algo tan inentendible como eso. ¿Qué onda? Pues a esto se le llama la Ley de Godwin, la que además no es aislada, sino que se relaciona con otras cosas, como veremos a continuación. ¡Adelante! ¡El que no lee es Hitler! ¡Ooops!

1. La ley de Godwin

Esta ley fue formulada el año 1990, por Mike Godwin, en el cada vez más legendario sistema de foros Usenet. Dice sencillamente así:

“A medida que una discusión en internet crece, la probabilidad de una comparación que involucre a Hitler, se acerca a 1”.

Esta afirmación es bastante cierta (aquí hay un paper sobre eso), y apunta al hecho de que a medida que las discusiones en internet crecen, es cada vez más probable que ésta degenere en una serie de insultos que no llevan a ninguna parte, y que no le aportan a nadie. (En el caso específico de Chile, también es aplicable la mención de… ya se imaginan: Pinochet).

Esto incluye las alusiones a los nazis, como por ejemplo al refutar un argumento sólido, diciendo “ah, claro, típico de una feminazi”. En Chile, los términos serían: “fachos [pobres]”, Pinochet y dictadura. Como por ejemplo: “No estás de acuerdo conmigo, entonces eres un facho [pobre]”.

Lo cual nos lleva a otro concepto, llamado argumento de “reductio ad Hitlerum”, o sea, “reducirlo a Hitler”. Lo que quiere decir que “si lo hizo Hitler, es malo”. Esto puede llegar a extremos ridículos, como decir que la música clásica es mala, porque le gustaba a Hitler. De esa manera, se utiliza para tachar algo de malo, no por sus cualidades, sino “porque lo hacía Hitler”, o le gustaba a Hitler, o es algo que “hacían los nazis”, para así justificar por qué algo no nos gusta, y por lo tanto tampoco debería gustarle al resto. En nuestro país parece estar creciendo la “reductio ad Pinochetum”, donde es cada vez más común leer que algo es malo “porque viene de la dictadura”, o “porque le gustaba a Pinochet”. Lo cual es insostenible lógicamente, pues  uno debe valorar las cosas en sus méritos, no porque lo hacía tal o cual persona, incluso aunque hayan sido dictadores sangrientos. Son cosas distintas. Les dejo un ejemplo extremo, para que se capte la inconsistencia del argumento: “La gente respiraba en dictadura, por lo tanto, respirar es nefasto.” ¡Plop!

Nota: las menciones a otros dictadores, de cualquier tinte político, también se dan, solo que el que se lleva las mayores menciones es Adolf (y en Chile Pinochet).

Pero esta ley no está sola, ¡no siñures! ¡Aún hay más!

2. Ley de la controversia de Benford

Esta ley la enunció el gran, gran novelista de ciencia ficción Gregory Benford, en su excelente novela Cronopaisaje, publicada en 1980. Esta ley dice así:

“La pasión asociada a una discusión es inversamente proporcional a la cantidad de información real disponible”.

Esto es algo notoriamente observable en los foros de discusión de los medios de comunicación, y por supuesto, en Facebook. Y se relaciona con el efecto Dunning-Kruger, donde las personas que menos saben, creen erróneamente que saben más, lo cual ha sido comprobado científicamente.

Y la ley de Benford se puede deducir desde ahí, pues si no poseo información, pero creo que sé mucho, entonces no tengo muchas alternativas o perspectivas para establecer una mirada balanceada sobre el tema: observo un aspecto limitado de la realidad, y por lo tanto, siento que todo lo que escapa a esa pequeña área que conozco, es falso. Además, muchas veces ocurre una suerte de identificación con ese conocimiento, de modo que si se ataca el argumento, también siento que me atacan a mí.

Si lo unimos a la ley de Godwin, tenemos ya buena parte de la explicación de por qué muchas veces los comentarios online, terminan en amargas y ácidas discusiones que no llevan a ninguna parte. ¡Pero aún queda más!

3. Ley de Wilcox-McCandlish

El nombre completo es “Ley de evolución del discurso online de Wilcox-McCandlish” (¿cómo dijo?) y fue formulada por Bryce Wilcox y Stanton McCandlish en 1995. Dice lo siguiente:

“La probabilidad del éxito de cualquier intento de cambiar el asunto o la dirección de una discusión en internet, es directamente proporcional a la calidad del contenido actual.”

Esto sin duda, se puede deducir fácilmente de las dos leyes anteriores. Porque claro, mientras más cerrada la postura, implica generalmente que hay menos información disponible por parte de quienes participan (y un contenido más pobre), y también menos disposición a aceptar información nueva. Por lo tanto, también es más difícil que cambie la dirección de la discusión, y se avance a una lenta (o rapidísima!) espiral destructiva.

Esta ley tiene múltiples corolarios y extrapolaciones. Me interesa destacar dos de ellos. El primero, es el siguiente:

“Cualquier intento a recurrir a la lógica formal o a la identificación de falacias clásicas, simplemente incrementará la irracionalidad de la discusión”. (Tercer Corolario de McCandlish).

¿Por qué es interesante? Porque es lo que uno tiende a hacer cuando surge una situación así. Tratar de “parar la demencia”… pero no. ¡Ocurre todo lo contrario! Uno dice: “calma, calma, no es cierto que los colores de ese equipo de fútbol sean feos, somos los seres humanos que les asignamos un sentido”, y generalmente la respuesta es algo así como: “qué te pasa asasfsfadadassfasfsfs”. No hay como arreglarlo, y nuestros intentos más bien estimulan los insultos. Como les decíamos en esta nota, al parecer la emoción se combate mejor con emoción, y no con datos duros.

En un mundo ideal, así sería una discusión online. (¡Que lindo sería!). Lo que describimos en el artículo que lees, es como este orden óptimo, es subvertido por los mismos participantes. Programa de Educación Superior Abierta y a Distancia, Gobierno de México.

Y aquí aparece un interesante corolario, el segundo que quería destacar:

“La degeneración de una discusión puede (teóricamente) ser prevenida o aún revertida al citar la Ley de Wilcox-McCandlish.” (Paradoja de Wilcox-McCandlish).

Hay mayores posibilidades de cambiar esa situación, aceptándola y diciéndolo. Por ejemplo: “Saben, lo que pasa es que como la calidad de esta discusión es baja, nos da sólo para insultarnos. Va a ser difícil que hablemos de algo más satisfactorio, es lo que tenemos nada más”. Puede ser psicología inversa, puede ser apelar a la vanidad u orgullo de cada cual, pero lo cierto es que a veces funciona.

De hecho, esa fue la intención inicial de Mike Godwin al enunciar su famosa ley. El mismo Godwin dice que lo pensó como un meme, pero con un propósito definido: hacer que tomáramos conciencia de cuándo las discusiones llegaban a un punto sin rumbo ni retorno, de manera que podamos relacionarnos de manera constructiva y aportando a la vida de cada cual.

¿Qué podemos concluir de todo esto?

En primer lugar, no considero que esto sea algo que se limite únicamente a internet. Me parece que de acá se pueden sacar aprendizajes para la vida cotidiana. Según lo que hemos leído, el hecho que una discusión termine en una serie de insultos, se debe a que:

  • Hay poca información
  • Se simplifica excesivamente la misma
  • Convertimos una idea en “algo personal”
  • Se carece por completo de empatía, como para ver las cosas desde el punto de vista de los demás

¿Y cuáles son las consecuencias? Básicamente, perder el tiempo y llenarnos de emociones negativas y prejuicios, lo cual a mi entender, no es un gran aporte. Entonces para no caer en eso en nuestra vida cotidiana, hay que tomar medidas preventivas:

  • Informarnos: no creer algo porque “lo posteó un amigo”, o “porque salió en redes sociales”.
  • Tener conciencia que el mundo es complejo, y existen tantas verdades como puntos de vista.
  • Recordar que el mundo no acabará porque no tengamos razón, y que cuando rebaten nuestros argumentos, no rebaten nuestra existencia en el mundo, ni nuestra forma de vivir: seguiremos viviendo igual, tengamos o no razón al conversar. Lo que “perdemos” está sólo en nuestra cabeza.
  • Empatizar: considerar que las otras personas llegaron a sus ideas no por casualidad o iluminación repentina, sino porque hay un proceso detrás, al igual que nosotros. Es bueno intentar ver qué hay tras las ideas de los demás. Nos podemos encontrar con interesantes sorpresas, una vez que dejamos nuestros prejuicios a un lado.

De esta manera, podemos tener una mejor calidad de vida nosotros, y quienes nos rodean. Como ven, uno puede tomar aprendizajes de todo, incluso de cómo peleamos por internet. ¡Que estén muy bien!

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