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La lógica del 3,5%: una minoría movilizada basta para que las protestas pacíficas triunfen

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Una investigación de la Universidad de Harvard ha llegado a la
conclusión de que, a lo largo de la historia, las protestas pacíficas
han conseguido más cambios políticos
que los conflictos armados. Es decir, movimientos como la Revolución de
las Rosas (Georgia) parecen ser más efectivos que algunas guerras y
esto se debe a la denominada “regla del 3,5%” en la que actualmente se
basa el activismo de la organización Extincion Rebellion.

La investigación. El objetivo del estudio
liderado por la experta en Ciencias Políticas de Harvard, Erica
Chenoweth, era comparar las tasas de éxito de las protestas pacíficas
frente a las violentas. Para ello realizó una revisión de los movimientos sociales
y políticos que tuvieron lugar desde 1900 hasta 2006 y tomó como casos a
estudiar aquellos que reivindicaban un cambio de régimen. Estudiaron la
evolución y las consecuencias de 323 protestas.

3,5%. Esta cifra es clave para entender las conclusiones alcanzadas por el estudio. Según afirma su investigadora “no ha habido ninguna campaña no violenta que haya fracasado después de alcanzar una afluencia del 3,5% de toda la población”. Esta regla nace de analizar cientos de protestas y elaborar una estadística. Los movimientos pacíficos estudiados no consiguieron sus objetivos políticos hasta que no lograron llevar a las calles al menos a un 3,5% de la ciudadanía.

Protestas no violentas. De la regla anterior se
desprende una segunda conclusión: prima más un elevado número de
participantes que estén de cuerpo presente en las calles que un número
menor que proteste de forma violenta. Además, las manifestaciones
pacíficas tienen el poder de congregar a mayor número de personas porque
requieren de una dedicación física menor y esto ayuda a paralizar la
vida urbana diaria. Parta hacernos una idea, las manifestaciones
pacíficas estudiadas cuadruplicaron en número de participantes la
afluencia media de las protestas violentas. En las primeras llegaban a
congregar a unas 200.000 personas, mientras que en las segundas se
quedaban en las 50.000.

Resultados. La comparativa entre manifestaciones
pacíficas y violentas dejó la siguiente foto al concluir el estudio: el
53% de las campañas no violentas consiguieron cambios
políticos frente al 26% de las manifestaciones que lo lograron por la
vía física. Algunos ejemplos que respaldan estos datos son las
manifestaciones por el poder del pueblo que lograron acabar con el
régimen de Ferdinand Marcos en Filipinas y que reunieron a dos millones
de participantes. El levantamiento brasileño de 1984 y 1985 que atrajo a
un millón de personas que lograron terminar con la dictadura de João Figueiredo.

La dictadura de la minoría. El intelectual e
investigador libanés Nassim Taleb coincide en cierto modo con las
conclusiones a las que llega el estudio anterior. Según sus
investigaciones basta que una minoría del 3-4% de la población mantenga
firmes sus ideas para que el resto terminen por someterse a las mismas.
Sin embargo, para que resulte efectivo estas minorías deben estar distribuidas a lo largo de un territorio y no sirve que estén congregadas en puntos concretos en forma de guetos.

Extintion Rebellion. La organización de activistas que lucha contra las consecuencias del cambio climático ha reconocido que parte de su estrategia se basa en las conclusiones del estudio de Erica Chenoweth y su posterior libro, Por qué funciona la resistencia civil: la lógica estratégica del conflicto no violento. Tal y como han explicado sus fundadores Roger Hallam y Gail Bradbrook, el objetivo de su organización es llegar a concienciar a ese 3,5% de la población civil para que se involucre en un movimiento de desobediencia civil no violenta que logre hacer despertar a la clase política.

Imagen: GTRES

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