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La pizza con forma de esvástica de Pizza Hut, o la lección de Aziz Ansari en Netflix sobre las fake news

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Las polémicas virales han cambiado el paradigma de los medios de comunicación y también la forma en la que reaccionamos ante determinadas noticias.
El mero hecho de estar conectados 24/7/365 ha derivado en que nos
enfrentemos a la información como si fuese un producto más que consumir y
valorar en la sección de comentarios.

Aziz Ansari elabora un monólogo para Netflix
donde critica y caricaturiza esta situación hasta ponernos frente al
espejo. Después de hablar escuetamente sobre cómo gestionó la polémica
sobre acoso sexual de la que fue acusado, el creador de Master of None construye un relato sobre la desinformación presente en internet y cómo cada uno de nosotros reaccionamos ante ella.

Para demostrar el poder de los salseos futiles y el sentimiento de
vergüenza que sienten muchos usuarios al no enterarse de la última
noticia de internet, Aziz comparte con el público una noticia sobre un
cliente de Pizza Hut que había recibido una pizza con los condimentos en
forma de esvástica por parte de la compañía. La noticia era inventada, pero el cómico la contó durante unos primeros instantes como si fuese cierta

Ansari se dirigió a los asistentes para preguntar cuántos conocían la
noticia y a cuántos no les sonaba de nada.  Tal y como se esperaba,
varias personas respondieron afirmando que conocían la noticia. El actor
dio voz a un hombre del público que decía estar informado sobre la
pizza de la esvástica y aprovechó su testimonio para demostrar lo poco
que nos gusta reconocer públicamente que no sabemos algo.

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Le preguntó en qué periódico la había visto, algo que el hombre
(obviamente) no supo responder. Ansari volvió a preguntarle y le dijo
“¿No la verías en el Washington Post, verdad? Porque si la viste ahí que
sepas que la foto estaba retocada”.  El hombre entre risas le dijo “sí,
sí, ahí la vi” a lo que el cómico le respondió que era imposible porque
se había inventado toda la noticia.

La pizza, la esvástica y la crítica que ambas esconden

Y es que la noticia sobre Pizza Hut y la supuesta apología nazi había
sido un invento del cómico para confirmar cómo, desde la llegada de
internet y las redes sociales, nos creemos expertos en casi todo dándole
una importancia desmesurada a nuestras propias opiniones.

Aunque la noticia en sí era falsa, Ansari no se la sacó completamente
de la manga, sino que se inspiró en otra historia falsa publicada por
el medio nazi Daily Stomer.
En ella, hacían suyas las declaraciones del CEO de la cadena de
pizzerías Papa Johnson´s quien había mostrado rechazo a las protestas de
índole racial de los jugadores de la NFL, liga que ellos mismos patrocinaban.

Fue a raíz de este posicionamiento por parte de la cadena de pizzas
cuando comenzó a hablarse de un comportamiento racista por parte de su
CEO. ¿Resultado? Twitter comenzó a llenarse de imágenes con pizzas de
ideología nazi que rápidamente fueron asociadas a Papa Johnson´s. Desde
entonces, las imágenes de pizzas con esvásticas de peperonni o aceitunas
negras han pasado a convertirse en parte del humor negro de internet
protagonizando hilos de Reddit como este. 

De vuelta al monólogo, Ansari le contó al hombre del público por qué
le había engañado. Su objetivo era poner frente al espejo un problema
social: la desinformación y el ego respecto a la opinión propia.
“Por personas como vosotros pasan las cosas que pasan” espetó el actor.
Lo que Aziz Ansari quería hacer entender al público es que la
propagación de muchos bulos viene de todas aquellas personas que opinan
sobre una noticia falsa que ni siquiera se han leído.

Y no es casualidad que los medios de fact checking
hayan nacido en plena efervescencia digital, donde Twitter a veces se
parece más al teléfono roto que a una plataforma para compartir noticias
y opiniones. La proliferación de bulos y la importancia que, a veces,
se da a los mismos ha provocado el nacimiento de medios de comunicación
destinados a desmentir lo que cuentan otros.

Noticias falsas como la que surgió el pasado otoño sobre la candidatura de Puigdemont al Nobel
de la Paz dieron pie a un debate sobre si era héroe o verdugo que no
debería haberse producido. Básicamente, porque partía de una afirmación
falsa. Pero, tal y como sostiene el propio creador de Master of None “estamos en una época en la que damos demasiada importancia a nuestra propia opinión”. Y ese es el quid de la cuestión.

Actualmente, se da tanta importancia al derecho a opinar que, en
muchas ocasiones, se pierde la perspectiva sobre el tema del que se
habla. Tal es el bombardeo de información que muchos usuarios se quedan
tan solo en los titulares que leen en Twitter y a partir de ahí trazan un discurso sin haberse informado por completo.
¿Resultado? Se inicia un debate sobre un tema o sobre una perspectiva
que, en ocasiones, es errónea desde la base por pura desinformación.

Y el problema se acentúa aún más cuando estos bulos salen de la boca
de interlocutores que llegan a millones de personas como Donald Trump.
El presidente de los Estados Unidos sabe lo poderoso que es generar
alarma social en la ciudadanía. Por eso no es extraño escucharle dar
datos como que “más de 7.000 terroristas se
dirigen a la frontera americana” cuando en realidad se está refiriendo a
las caravanas migratorias donde ciudadanos de centro América intentan
acceder a Estados Unidos en busca a una vida mejor.

Pero el bulo es el bulo y es más fácil conseguir votos haciendo uso de la política del miedo que ofreciendo datos contrastados que permitan que los ciudadanos se formen sus propias opiniones. De hecho, situaciones similares a estas también las hemos vivido a lo largo del proceso del Breixit donde Boris Johnson, el exalcalde de Londres, se cansó de inflar las cifras sobre la contribución británica a la Unión Europea. ¿Resultado? Actualmente, está en mitad de un proceso judicial en el que tendrá que rendir cuentas a este tipo de declaraciones.

Cuando haces una valoración sobre una polémica que te atañe a ti mismo

El año pasado año la web de contenido feminista Babe daba voz a la historia anónima de una fotógrafa de 23 años que había decidido relatar en un artículo su mala experiencia con Aziz Ansari.
En aquellas líneas contaba cómo después de haber tenido una cita con el
actor se sintió victimizada por el comportamiento de él.

Según contó Babe, una vez en el apartamento de Ansari, él ignoró sus
señales verbales y no verbales forzándola a una situación sexual que no
le apetecía tener. Él la desnudó y se desnudó y ambos mantuvieron sexo
oral hasta que ella expresó de forma más explícita que se quería ir de
allí. Él le pidió un taxi y ella se fue a casa. 

Desde Babe solo se limitaron a dejar un espacio para que Grace
(nombre anónimo elegido para contar la historia) denunciase lo que había
vivido. La publicación no hizo ningún tipo de comprobación sobre lo
sucedido, algo que en comparación con la forma de proceder de otros
medios más serios, les dejaba en cierta desventaja.

Aun así, el revuelo ocasionado por la publicación del artículo
anterior mantuvo al actor en la sombra hasta principios de este año,
cuando concedió una entrevista a Vulture y se posicionó sobre la polémica: “Me sentí humillado y avergonzado”. Y es precisamente esta línea la que el actor explora al inicio de su monólogo.

En un ejercicio de dar la cara desde el principio, Ansari habla del
que había sido considerado un tema tabú y reconoce haber pasado por
muchas etapas emocionales a lo largo del último año. Aun así sostiene
que lo que más le pesa es “haber hecho pasar a alguien por algo así”. 

Fue algo que me hizo pensar mucho y espero que me haya
servido para ser mejor persona. A raíz de esto, siempre me acuerdo de un
amigo que me dijo: “tío, esta movida me ha hecho replantearme todas las
citas que he tenido” Todo esto ha hecho que yo y otras personas nos
volvamos más considerados y eso es algo bueno.

Aunque esta polémica en sí no es una noticia falsa, la repercusión que tuvo derivó en columnas de opinión donde defendían y acusaban al actor casi a partes iguales. Y este tipo de tratamientos informativos no hacen más que dar la razón al leitmotiv de su monólogo: otorgamos a nuestro propio criterio una importancia que quizás no tiene.

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