Madurando el concepto de renta básica

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El director de ingeniería de Google, Ray Kurzweil, afirma en un evento que la renta básica universal o incondicional será una realidad en todo el mundo en un plazo aproximado de unos diez años, proporcionará a los ciudadanos un nivel económico muy razonable, y la principal preocupación girará en torno al significado y el propósito de nuestras vidas.

El interés de Kurzweil por el concepto no es en absoluto una novedad en su pensamiento, y coincide con las visiones expresadas por un amplio número de pensadores, fundadores y líderes de la industria tecnológica, que proponen modelos que van desde la financiación mediante impuestos a los que más tienen, hasta el reparto del superávit generado por el trabajo de las máquinas o por la explotación de recursos de diversos tipos. Otros afirman que la afinidad de los líderes de la industria tecnológica con el concepto de renta básica universal proviene únicamente del supuesto “sentimiento de culpa” por los efectos de la tecnología sobre el trabajo, y por la pérdida de puestos que de manera inexorable sigue a la adopción de algunas de sus propuestas a medida que se incrementa la eficiencia.

Los modelos económicos basados en la renta básica universal o incondicional tienen un problema de base: suponen un replanteamiento tan agresivo y radical del mundo que conocemos, que una gran mayoría de personas, cuando se aproximan a la idea, la descartan de manera superficial, en función de clichés o de objeciones primarias, sin llevar a cabo un análisis verdaderamente riguroso. La idea de un mundo en el que el trabajo es completamente voluntario, en el que trabajamos no porque lo necesitemos como tal sino porque queremos, o en el que podamos replantear conceptos claramente obsoletos, como la semana de cinco días para descansar dos, supone un desafío mental que choca con problemas de todo tipo, desde cuasi-religiosos (la idea de trabajo como una especia de “maldición bíblica” por la que hay que pasar necesariamente para “ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente”) hasta puramente motivacionales, que inciden en la extendida idea de un amplio segmento de la sociedad que no contribuye absolutamente a nada y que supuestamente se dedica a estar tirado y drogarse todo el día. Una imagen que no se ha dado en ninguna de las pruebas y ensayos de renta básica incondicional que se han llevado a cabo en diversos lugares del mundo, que vienen a demostrar más bien lo contrario: cuando una persona tiene solucionadas sus necesidades más básicas gracias a un pago incondicional, que no pierde aunque trabaje u obtenga más ingresos, esa situación genera un bienestar que permite plantearse muchas otras posibilidades, y terminan trabajando, en muchos casos, más, porque lo hacen en tareas que ellos mismos han escogido y con las que mantienen una relación completamente diferente.

La otra objeción más básica, la que cuestiona de dónde sale el dinero para pagar esa renta básica incondicional, hay que analizarla con respecto a su alternativa: las políticas de subsidios condicionados, que proponen unos ingresos que desaparecen cuando cambian las circunstancias, y que, por tanto, generan una situación de tasación excesiva, que es susceptible de desincentivar el trabajo o de favorecer la economía sumergida. En la práctica, no necesitamos financiar una renta básica, sino reinvertir mejor el dinero que se gasta en subsidios que pasan a ser asignados de una manera mucho más sencilla, sin práctica necesidad de infraestructuras de vigilancia, por un estado que prácticamente pasa a ser un sistema de gestión, sumamente automatizado, y controlado mediante sistemas de registro como blockchain para eliminar la corrupción.

Sobre este tema, he escrito y leído bastante recientemente, y de verdad recomiendo invertir un poco de trabajo para entender sus detalles, especificidades e implicaciones. Para mí, es una de las claves más claras del futuro que vamos a vivir en no mucho tiempo. No es sencillo, choca con muchos problemas aparentemente insolubles y requiere invertir mucha abstracción, mucho estudio y mucho trabajo para despejar sus interrogantes y sus mitos. Pero de una manera u otra, va a llegar, y va a terminar por sustituir a un modelo económico post-industrial actual que ya ha mostrado sus muchos e importantes problemas y limitaciones.

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