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Violar la neutralidad de la red tiene un precio… y lo pagas tú

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Un estudio llevado a cabo por Epicenter (pdf) a lo largo de varios años demuestra fehacientemente que en los países europeos en los que se viola la neutralidad de la red mediante ofertas de zero rating, tarifas que ofrecen datos gratuitos para el tráfico generado por determinadas aplicaciones como redes sociales, vídeo, música o mensajería, los usuarios pagan sistemáticamente tarifas de datos más elevadas que en aquellos en los que esas ofertas no existen.

El estudio viene a demostrar algo de puro sentido común, pero que algunos pretendían persistentemente negar: acabar con la neutralidad de la red, relajar sus principios o considerarla algo de alguna manera como algo flexible incide de manera automática en peores condiciones de mercado, en mercados más injustos para los usuarios y en precios más elevados.

Las lecciones del mercado europeo deberían ser una lección para los reguladores de todo el mundo: la neutralidad de la red desaparece cuando las compañías de telecomunicaciones consiguen poner al frente de los organismos reguladores a lobbistas sinvergüenzas pagados por ellas mismas dispuestos a hacer lo que sea para beneficiarlas a costa de los intereses de los usuarios, y ninguna de las cuestiones que ofrecen a cambio de violar esa neutralidad de la red son verdad: una vez que consiguen lo que buscaban, todas sus supuestas promesas de más inversión en redes más rápidas desaparecen.

La neutralidad de la red es lo que convierte a internet en lo que es, y eliminarla es algo que únicamente beneficia a unas empresas de telecomunicaciones que prefieren no preservar su naturaleza abierta a la innovación a cambio de poder ganar más dinero. ¿Cómo ganan más dinero? A costa de los usuarios. No hay aritmética más simple que esa.

Cuando te ofrezcan paquetes gratuitos de bits en función de su contenido, plantéate que ese tipo de ofertas son o bien directamente engaños, o bien pan para hoy y hambre para mañana. No son “datos gratis”, son simplemente un engaño. Son ofertas que privilegian sistemáticamente a unos proveedores de servicios – los que pueden permitirse acuerdos preferentes con las operadoras – frente a otros, distorsionando injustamente el mercado, que exigen además para su control que tu operadora te espíe a nivel de cada paquete transmitido para decidir si te cobra o no en función de su contenido, y que, en último término, te perjudican haciendo que termines pagando más por tus datos.

Todo un negocio… pero solo para las empresas de telecomunicaciones, nunca para ti.

Fuente

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