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Qué es el “oscuro” capitalismo de la vigilancia de Facebook y Google y por qué lo comparan con la conquista española

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Antes buscábamos a Google. Ahora Google nos busca a nosotros.

Esa
afirmación sintetiza un cambio que se fraguó hace 20 años en las
oficinas de Google, cuando la tecnológica buscaba un modelo económico
rentable para hacer crecer su negocio sin tener que vender los
resultados de búsqueda (y evitar que internet fuera de pago).

Lo
logró gracias a una lucrativa fórmula que cambiaría para siempre la
naturaleza del negocio y que permitiría, por primera vez en la historia,
predecir (y modificar) el comportamiento del consumidor a través de un algoritmo de “caja negra” (una suerte de maquinaria “invisible”).

Ese sistema sentaría los cimientos de lo que la economista y filósofa Shoshana Zuboff* ha llamado el “capitalismo de la vigilancia”,
una forma de capitalismo “sin precedentes” que predice las acciones de
los internautas en el mundo real con el único propósito de beneficiar a
las empresas. Las experiencias de los usuarios se convierten así en
materias primas que permiten crear datos para adelantarse a
comportamientos futuros.

Zuboff fue una de las primeras mujeres en
obtener una cátedra subvencionada en la Harvard Business School y lleva
años investigando cómo las tecnologías están transformando el mundo en
que vivimos.

Su libro más reciente, The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power
(“La era del capitalismo de la vigilancia: la lucha por un futuro
humano en la nueva frontera del poder”, 2019), un extenso tomo de 690
páginas, es el intento más ambicioso hasta la fecha de reflejar los
efectos de la digitalización en nuestras vidas y en la sociedad.

La era del capitalismo de la vigilancia
“The Age of Surveillance Capitalism” (2019) es el tercer libro de Shoshana Zuboff.

La economista asegura que el capitalismo de la
vigilancia es “un sistema global que amenaza a la naturaleza humana” y
que el precio que pagaremos por ello -si no lo frenamos a tiempo- es
renunciar a nuestra propia libertad.

A continuación, les mostramos un extracto de una extensa conversación que BBC Mundo mantuvo con ella.


Dice en su libro que el capitalismo de la vigilancia está amenazando nuestro presente y pretende
dominar nuestro futuro. ¿En qué consiste exactamente esta nueva forma
de capitalismo y en qué se diferencia de la economía de mercado?

El
capitalismo de la vigilancia diverge en muchos aspectos de la historia
de la economía de mercado, pero en gran medida sigue su patrón
tradicional. Ese patrón, tal y como lo han descrito ampliamente los
historiadores, es que el capitalismo evoluciona al reclamar cosas que
residen fuera del mercado para traerlas a su dinámica y transformarlas
en comodities (productos y servicios que la gente necesita) que puedan comprarse y venderse.

El
capitalismo industrial evolucionó incluyendo la naturaleza en esa
dinámica de mercado para convertirla en una mercancía. Lo mismo ocurre
con la idea de trabajo; las actividades de la gente en sus casas, en sus
jardines, en sus campos, fueron reclamadas por la dinámica de mercado y
reconvertidas en mano de obra asalariada que pudiera venderse y
producirse.

Pero en el capitalismo de la vigilancia se produce un
giro oscuro e inesperado, pues reclama experiencias humanas privadas
-que residen en nuestros cuerpos, en nuestras casas, en nuestras
ciudades, en nuestra vida diaria- para convertirlas en datos de
comportamiento e integrarlas al mercado.

gente usando celular y códigos
El capitalismo de la vigilancia reclama nuestras experiencias humanas privadas y las transforma en datos, dice Zuboff.

La finalidad es combinar esos datos con la
computación para hacer predicciones de comportamientos humanos futuros.
Es lo que yo llamo productos de predicción. Y se venden a clientes
comerciales en mercados que comercian exclusivamente con esos
comportamientos humanos futuros.

Usted asegura que ese sistema económico lleva años instalándose en nuestras vidas. ¿Cómo nació el mercado de las predicciones humanas?

Fuimos expuestos por primera vez a esta nueva lógica de mercado en el contexto de la publicidad personalizada.

Esa
lógica fue inventada por Google durante la crisis de las “puntocom”

. Google vendió a sus anunciantes la predicción
que salió de su “caja negra”, combinada con su acceso exclusivo a datos
computacionales.

Pero pensamos: “¡Ah, Esto es simplemente
publicidad! No es nada más que un producto de la tecnología digital para
crear anuncios en línea”. Eso apartó nuestra atención sobre lo que
estaba ocurriendo realmente, que era el hecho de que Google había
encontrado una fórmula para predecir comportamientos humanos.

Shoshana Zuboff
Shoshana Zuboff

La lógica de mercado del capitalismo de la vigilancia fue inventada por Google durante la crisis de las ‘puntocom'”

Esos
anunciantes ya no iban a colocar sus anuncios en medios en los que
veían reflejados sus valores de marca. Habían dejado a un lado toda esa
lógica por completo.

Al principio fue muy difícil para las
empresas porque Google quería ofrecerles ese producto de predicciones
sin decirles en qué consistía, y las empresas querían saber cómo
funcionaba. Google les dijo que si ponían dinero, ganarían. Sucumbieron a
ello y ganaron mucho dinero… y Google también.

¿Por qué nos costó tanto percibirlo? Podría decirse que pecamos de ingenuos…

Sí,
fuimos un poco ingenuos. Y lo fuimos por un gran número de razones de
las que podríamos hablar. Pero realmente no discernimos esta lógica en
su esencia porque era una lógica sin precedentes completamente nueva
para la que no teníamos categorías ni hipótesis.

Ahora la
entendemos como una producción en masa, que era una lógica económica en
el contexto de la producción del Modelo T (el primer modelo de Ford que
salió de la línea de producción).

Henry Ford posando con su Modelo T, foto de archivo
Google y su sistema de predicciones son al capitalismo de la vigilancia lo que Henry Ford y su Modelo T (en la imagen) fueron para el capitalismo de masas.

Pero nadie diría que la producción de masas solo fue
relevante para el Modelo T. Se extendió a través del siglo para
reorganizar la fabricación de todo tipo de productos y servicios. Todo
fue reordenado bajo la lógica de la producción de masas, desde
hospitales hasta colegios y empresas.

Ahora estamos viendo lo mismo con el capitalismo de la vigilancia.

Entonces, ¿es correcto decir que el capitalismo de la vigilancia se extiende más allá de internet?

Sí, se está propagando. Su lógica se está aplicando a muchos otros contextos económicos.

Inventado
en el contexto de la publicidad en línea personalizada, el capitalismo
de la vigilancia se propagó rápidamente a Facebook , pero después se ha
trasladado a otras empresas tecnológicas y, finalmente, a la economía
“normal”, integrándose en industrias lejanas a Silicon Valley, desde
seguros hasta salud, finanzas o educación.

Está presente en cada producto que comienza con la palabra “smart” (inteligente) y en cada servicio que incluye la palabra “personalizado”.

Y
ahora, para cerrar el círculo completo, también lo vemos en el sector
automovilístico. El CEO de Ford Motor dijo que extraerá datos a partir
de las experiencias de unas 100 millones de personas que conducen sus
vehículos, y los combinará con los que ya tiene la empresa. Es otro
capitalista de la vigilancia.

Ha comparado la expansión de
los capitalistas de la vigilancia con la de los conquistadores
españoles. ¿En qué se parece Google a Cristóbal Colón?

Las
atrocidades de Colón y sus conquistadores se destacan en la historia de
la humanidad por sus enormes injusticias y violencia. No los equiparo
con Google en ese sentido. Pero me gustaría subrayar la idea de cómo
legitimizaron su poder.

La tecnología digital no equivale al capitalismo de la vigilancia”

Me interesan especialmente dos cosas. La primera es que los españoles
aparecieron con sus barcos y con sus propias costumbres, apariencia y
lenguaje. Eso, para mí, es la esencia de algo sin precedentes porque
quienes vieron esos barcos y a esos conquistadores nunca antes había
visto algo parecido y no podían comprender lo que era. No podían
anticipar la amenaza y el peligro de esa gente que llegó de repente a
sus costas.

La violencia que sufrimos nosotros ahora es una
violencia abstracta y funciona de manera muy distinta. Sin embargo, sus
mecanismos no tienen precedentes y no podemos reconocerlos.

La
segunda es que los reyes españoles y el Papa buscaron legitimar esa
conquista unilateral con un flamante texto, el requerimiento, en el que
establecían que a partir de ese momento poseían ese lugar y esos
esclavos. Los soldados llegaban al pueblo y lo leían en español. Por
supuesto, nadie lo entendía. Era una autoproclamación unilateral.

Eso
es comparable a la idea de cómo, unilateralmente y secretamente, a
través de herramientas que son formalmente diseñadas y de un lenguaje
que no entendemos, los capitalistas de la vigilancia llaman a los
usuarios “ignorantes” de esta operación y convierten las experiencias
humanas privadas en datos de comportamiento sin ningún impedimento.

conquistadores españoles en Perú
La llegada de los conquistadores a América fue impuesta y no tenía precedentes. Zuboff compara a los capitalistas de la vigilancia en su forma d legitimizar el poder.

Pero los tiempos han cambiado. ¿Cuál es la
reacción de la gente cuando habla sobre esta cuestión? ¿Le da la
sensación de que hay ciert
o escepticismo? ¿O tal vez resignación?

He
hablado con distintos grupos de personas de diferentes países y no he
percibido escepticismo en absoluto. Al contrario, siempre obtengo la
misma reacción: alivio. Me dicen: “Sabía que estaba ocurriendo algo
terrible, pero no podía comprenderlo”. Algunos hablan de miedo y
ansiedad.

Pero estoy de acuerdo contigo en que hay cierta
resignación porque ha habido una profunda tendencia a poner la otra
mejilla como mecanismo de defensa. Nos sentimos indefensos porque nos
han dicho que es la consecuencia inevitable de cómo funcionan las
tecnologías digitales.

Sabemos que plataformas que usamos a
diario se han convertido en canales de suministro de datos de
comportamiento, pero sentimos que no tenemos elección. Y eso se antepone
a la intolerabilidad e ilegitimidad de esta situación.

Activamos
ese mecanismo de defensa porque sentimos que tenemos que hacerlo, pero
ahí es donde yo trato de marcar el límite. Comprendo por qué hemos
actuado así, pero esto es intolerable. Es una elección ilegítima que los
ciudadanos del siglo XXI no deberíamos tener que tomar.

La
tecnología digital no equivale al capitalismo de la vigilancia. Y ese
error de categoría ha sido propagando al público sistemáticamente por
los capitalistas de la vigilancia. Ellos quieren que creamos que así es
como funciona la tecnología.

Hay una cita de Eric Schmidt
(director ejecutivo de Google de 2001 a 2011) en una entrevista de 2009
muy breve, pero que para mí lo dice todo: “Si estas haciendo algo que no
quieres que los demás sepan, tal vez, en primer lugar, no deberías
hacerlo”. Apenas un par de frases después dijo algo que me parece
todavía más revelador: “Los motores de búsqueda retienen información”.

Eric Schmidt
Eric Schmidt, exdirector de Google, dijo en 2009 que el buscador retiene información de los usuarios.

Eso resume toda la ideología que ha sido impuesta al
público, la idea de que es la tecnología la que lo hace. Cuando, en
realidad, sabemos que los motores de búsqueda no retienen información;
son los capitalistas de la vigilancia quienes lo hacen.

Es vital para nosotros diferenciar ese error de categoría.

Podemos
imaginar fácilmente las tecnologías digitales sin capitalismo de la
vigilancia, pero no somos capaces de concebir el capitalismo de la
vigilancia sin las tecnologías digitales.

El segundo gran error
es pensar que podemos reducir el capitalismo de la vigilancia a malas
prácticas de gestión o a una compañía en concreto, como Facebook o
Google. Pero su lógica económica no se limita a una o dos empresas. Se
ha extendido a todos los ámbitos económicos.

Tiene sentido que
tratemos de regular Facebook. Y eso es importante. Pero tenemos que ser
conscientes de que ese es solo el primer paso para regular el
capitalismo de la vigilancia. Facebook es uno de los actores más
pioneros y poderosos del capitalismo de la vigilancia, pero no es el
único.

China
Zuboff dice que China es un claro ejemplo del capitalismo de la vigilancia.

Sin embargo, Mark Zuckerberg y otros muchos emprendedores de Silicon Valley son percibidos como triunfadores.

Es
un triunfo del capitalismo de la vigilancia. Estábamos tan convencidos
de que el mundo interconectado nos daría más libertad, y hemos negado
hasta tal punto el empoderamiento de las instituciones públicas y
comerciales, que no podíamos verlo. Cuando crees algo con mucha fuerza,
ver datos que lo contradicen una y otra vez no basta para cambiar esa
creencia.

Pero eso no dura para siempre.

Tampoco se trata
de que esas personas sean malvadas. Esto no tiene que ver con
individuos, sino con una lógica económica que es clara para ellos, pero
opaca para nosotros. Es la estructura fundamental que explica cómo esas
empresas transforman las inversiones en capital.

No se trata de un ajuste económico o de un cambio de personal o de políticas. Hace falta algo más.

¿Y cree que es posible cambiar esa lógica económica?

Yo
soy optimista al respecto. Nuestras sociedades se han enfrentado a
otros retos y han logrado movilizar las instituciones para obligar al
capitalismo a alinearse con el interés general de la democracia y de la
soberanía individual. No existen soluciones perfectas, nada de esto lo
es. Y no hago apología de los excesos del capitalismo. Pero creo que
debemos activar los organismos de nuestras democracias a favor de un
futuro digital distinto.

El primer paso es cambiar la opinión
pública para que se conozca la seriedad del problema y para que la gente
demande un cambio en las instituciones que permita crear toda una nueva
generación de leyes.

Como sociedades, tenemos que preguntarnos lo
siguiente: ¿queremos vivir en un mundo capitalista en el que quienes
nos dominan acumulan riqueza vendiendo comportamientos humanos? Porque
ese negocio, la venta de comportamientos futuros, implica consecuencias
predecibles para la autonomía humana y para los principios democráticos.

No se trata de actuar como individuos, sino como sociedad.


*Shoshana Zuboff es profesora emérita de la Harvard Business School. Su libro The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power
(“La era del capitalismo de la vigilancia: la lucha por un futuro
humano en la nueva frontera del poder”) fue publicado en enero de 2019 y
ha recibido críticas positivas de medios internacionales como TheTimes, The ObserveryThe Financial Times. Este último la describió como “la verdadera profeta de la era de la información”.

Fuente

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